Ence se desnuda: “Algunos quieren resolver un problema acabando con todo”

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El primer ejecutivo de la pastera defiende la continuidad en Pontevedra, recuerda que “esta no es la fábrica” de los años 80 y advierte que su cierre acabaría con 800 puestos de empleo

Ignacio de Colmenares Brunet

19 de junio de 2014 (12:33 CET)

No hay palabra que salga de la boca de Ence que caiga en saco roto. No solo por los estragos causados por la reforma eléctrica en su cuenta de ingresos por producción de energía, sino también por la prolongada incertidumbre que pesa sobre la continuidad de su planta en Lourizán más allá de 2018, la fecha en la que finaliza su concesión.

El consejero delegado de la pastera, Ignacio Colmenares, pronunció el martes un discurso en los premios Pontevedreses del Año 2014, que organiza Diario de Pontevedra y que tienen entre sus patrocinadores a Ence, en el que volvió a defender la permanencia de la fábrica en Pontevedra. Las palabras del primer ejecutivo de la compañía se volcaron una vez más en el futuro de la pastera e incidieron en el trabajo que están realizando los actuales accionistas, que “entraron en la empresa en 2007”, para reducir las emisiones y el impacto visual. “Ustedes conocen tan bien cómo yo, o seguramente mejor, muchos de los problemas que la empresa tenía entonces --arrancó Colmenares--. Saben también cuáles se han resuelto. Y sabemos en cuáles debemos seguir trabajando. No lo duden: estamos haciéndolo”.

El pasado y el futuro


El consejero delegado de Ence, uno de los artífices de que la empresa presente en su web sus indicadores ambientales diarios, insistió en que la fábrica actual poco tiene que ver con tiempos pasados. “Donde algunos se empeñan solo en recordar una fábrica que tuvo un alto y lamentable impacto ambiental, lo cual es cierto, nosotros queremos ver una fábrica integrable en su entorno y que se convierta en la principal referencia de la bioeconomía forestal en Galicia”, espetó.

Esa pelea contra el estigma de Ence, que no ha gozado de los favores de la opinión pública, se convirtió en mensajes contra los detractores, entre ellos la Xunta, que, previsiblemente, emitirá un informe desfavorable respecto a la solicitud de prórroga presentada a finales del año pasado por la pastera al Gobierno central. “Donde algunos solo ven un problema y defienden que se resuelva acabando con todo, dejando a 800 personas sin trabajo en esta comarca, 3.000 en el resto de Galicia y al sector forestal gallego muy menguado en su capacidad de transformación, nosotros preferimos analizar los problemas y hacer los esfuerzos que resulten necesarios para resolverlos”, prosiguió Colmenares.

Mano tendida

En esta línea, presentó a Ence como “un aliado con el que trabajar conjuntamente para poner en valor el mejor futuro de Pontevedra”, dando un giro de guión a la fuerte oposición con la que históricamente cuenta la fábrica de Lourizán y, del mismo modo, lanzando un claro mensaje a las administraciones. No es un discurso nuevo para la pastera, pero ahora llega en la carrera final por su continuidad en la ría.

“Las personas y organizaciones más críticas con Ence solo quieren recordar una antigua fábrica del INI que generó muchos problemas –siguió Colmenares-- De la Ence de hoy, privatizada, decenas de millones de euros en inversiones medioambientales más tarde, saben poco. ¡Queremos que nos conozcan!”, concluyó.

[Lea aquí el discurso completo del primer ejecutivo de Ence]
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