En el bosque gallego hay 24.000 empleos en juego

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La industria de la madera mantiene 20.000 puestos de trabajo directo, pero ha perdido 6.800 trabajadores en los últimos cinco años

Elier Ojea, presidente de Confemadera, y Ana Orons, secretaria general | Confemadera

12 de mayo de 2013 (04:18 CET)

La relación entre la capacidad del sector forestal gallego y su aprovechamiento real, en materia de producción y puestos de trabajo, es uno de los caballos de batalla permanente de la industria maderera, que aporta con su actividad más del 3% del Producto Interior Bruto de Galicia.

El 6,6% de la población activa trabaja en este sector, que sostiene 20.000 empleos directos y 50.000 indirectos, según el último informe de resultados de Confemadera, correspondiente a 2012.

Pese a ello, el bosque gallego funciona a medio gas. El empeño del sector es duplicar la producción actual. Hay capacidad para ello, pero también dificultades, como una estructura de propiedad en la que abunda el minifundio privado o un proceso de certificación que apenas ha comenzado a balbucear en Galicia. La superficie certificada alcanza a duras penas el 8%, pese a ser una medida clave para poner en valor el producto. El mercado europeo así lo demanda.

Duplicar la producción

Esta aparente contradicción entre la enorme capacidad forestal de Galicia, líder destacado en las exportaciones de madera del Estado --388,7 millones en 2012--, y su desarrollo, ha provocado numerosas reflexiones en el sector.

En Diálogos 03, organizado por la Asociación de Becarios de la Fundación Barrié a finales de abril y por encargo del propio presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, se abordó la cuestión bajo el convencimiento de que la producción forestal de Galicia puede duplicarse si se planifica adecuadamente.

La empresa es de altos vuelos y de su éxito dependen más de 24.000 puestos de trabajo.

Horizonte 2021


Así lo refleja el propio informe de la Confederación de Empresas de la Madera. En un estudio sobre el futuro de la industria hasta 2021, planteó el mejor escenario posible, el que se produciría con un aumento de la superficie arbolada de 310.000 hectáreas y una mejora en su gestión.

Con estas premisas, el sector podría alcanzar los 38.750 empleos directos en 2021, frente a los 20.000 actuales. En estos parámetros, también se multiplicaría la facturación de la industria, desde los 1.625 millones de 2012 hasta los 4.334 millones.

En el escenario contrario, Confemadera prevé que, de prolongarse el estancamiento actual, los puestos de trabajo caigan hasta los 15.518 en los próximos ocho años, 5.000 menos que los actuales.

Las medidas a tomar

Pero lograr el mejor escenario posible, en este margen de 24.000 empleos, pasa por muchos frentes y diferentes actores, desde los propietarios a las empresas. Hay voces, entre ellas la del presidente de Confemadera, Elier Ojea, que piden conformar una mesa sectorial y abrir un diálogo para la transformación y desarrollo del monte gallego y su actividad productiva.

No se mira con obstinación a la crisis económica, a pesar de que desde su comienzo la industria maderera ha perdido 6.800 empleos, 794 millones de facturación y buena parte de su tejido empresarial.

Las medidas que propone el estudio son caminar hacia la cooperación en la gestión de la propiedad, que derive en una planificación conjunta en la explotación de los terrenos en contraposición al minifundio privado, aumentar de manera drástica la superficie certificada y promover una selvicultura moderna, para obtener más madera y de mayor calidad.

Pasividad

Son solo pautas generales, en las que falta un actor principal, la Xunta, en muchas ocasiones acusada de pasividad y de no apostar con firmeza por el bosque gallego.

El informe 13 medidas elaborado por Confemadera, le reclama una simplificación de los trámites administrativos, la eliminación de barreras fiscales para las sociedades de propietarios o la promoción de la madera en la rehabilitación y reforma de viviendas.

Futuro

El economista Emilio Santos, lo advirtió en la Fundación Barrié: “Estamos fallando como sociedad si podemos aportar el doble y no lo hacemos”, una apelación a la necesidad de desarrollar el potencial del sector forestal gallego.

La sensación de cierta urgencia en la transformación está empujado por los datos a la baja, pero también por la competitividad de otros países en el marco europeo, como Suecia

“Debemos aprovechar que la Unión Europea destinará ayudas hasta 2020 importantísimas.Están moviéndose por todos lados, en Suecia o Finlandia, para mejorar su madera. Aquí, creo que podemos calificar la situación de alarmante”, advierte Elier Ojea.
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