El wolframio de Galicia busca compradores en China y EEUU

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La histórica mina de San Finx sondea el mercado norteamericano para dar salida al mineral

Mina de wolframio en Castilla y León

07 de febrero de 2013 (22:38 CET)

Uno de los problemas del sector minero en Galicia es que la transformación del mineral, el valor añadido, se realiza fuera de la comunidad. Las piezas regresan transformadas, por ejemplo, en componentes electrónicos que se venden a precio elevado. Eso sucede con el wolframio. Los mayores compradores son China y EEUU, que acumulan reservas para comercializarlas posteriormente en forma de componentes.

En esos países busca comprador Incremento Grupo Inversor, que reabrió la histórica mina de San Finx, en Lousame, además de reservarse derechos mineros en Santa Comba, Sanxenxo y otros concellos de la provincia de Ourense. San Finx fue primero de varios propietarios ingleses. La extracción de wolframio comenzó en los años 40 aprovechando la demanda de los países combatientes en la Segunda Guerra Mundial. La población de Lousame se incrementó en 2.500 habitantes en esta década.

El grupo empresarial de origen gallego adquirió la mina en 2007, tras casi dos décadas inactiva. La empresa mantiene un silencio sepulcral respecto a la marcha de la explotación, pero fuentes próximas a las negociaciones aseguran que está cerca de cerrar un acuerdo con un comprador norteamericano para vender el mineral.

Falta de liquidez

De confirmarse, la mina cobraría nuevo impulso y, en pocos tiempo, podría estar de nuevo a pleno rendimiento. Según ha informado Galicia Confidencial, la explotación atraviesa por serias dificultades, con problemas de liquidez y deudas con los trabajadores. Razón por la que una treintena de empleados se encerraron como protesta en uno de los pozos.

A pesar de los problemas, sobre los que Incremento Grupo Inversor no se ha pronunciado, la mina de San Finx conserva como activo la excelencia y pureza de su wolframio, que ha despertado el interés de compradores en EEUU. El principal problema para la empresa, según las mismas fuentes, es obtener la financiación necesaria para seguir con la explotación y cumplir con el suministro.

Casi 2 millones en ayudas

La reapertura de la mina, que además regresó a manos gallegas, fue todo un acontecimiento. San Finx fue ejemplo de precariedad laboral. En los años 20 murieron muchos trabajadores por silicosis, al ingerir el polvo suspendido que emanaba de la mina. Posteriormente fue un ejemplo de desarrollo. A la llegada de Incremento, las instalaciones abandonadas tenían un espacio para vestuario, otro para el servicio médico, otro para el comedor e, incluso, contaba con una carnicería. Funcionaba como una pequeña ciudad dentro de la explotación.

Las administraciones vieron la reapertura con buenos ojos y potenciaron la actividad del grupo en la zona. La empresa llegó a recibir 1,9 millones de euros en ayudas. Según las cuentas presentadas al Registro Mercantil, el Igape destinó 645.000 euros en 2010 para las investigaciones en Santa Comba, mientras que el Ministerio de Industria inyectó en la empresa 497.000 euros ese mismo año para el proyecto.

Resistencia en la Guerra Civil


Lousame fue también un referente de la resistencia en la Guerra Civil. Allí operaba el sindicato CNT, de donde partieron varios combatientes a luchar a A Coruña. En Galicia murieron todos, sólo sobrevivieron algunos de los que huyeron en barco o los que acabaron en diferentes puntos del Estado formando parte de la resistencia.

Posteriormente, la actividad de San Finx sirvió para mitigar los efectos de la masiva emigración gallega hacia América a mediados de siglo en el municipio. También es conocido el colectivo de trabajadoras. Desempeñaban todo tipo de trabajos, desde el servicio doméstico al tratamiento del mineral.
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