El Tribunal de Cuentas mexicano abronca a la propietaria de Barreras por eludir impuestos

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Reprocha a PMI Holdings BV, filial que activó la compra del astillero, que no tenga ni empleados ni oficinas y que participe en un núcleo de empresas instrumentales que operan “al margen de las leyes” y no reportan dividendos

04 de agosto de 2014 (21:27 CET)

El Tribunal de Cuentas de México ha emitido un duro dictamen sobre la arquitectura internacional de Pemex, en concreto sobre la firma PMI Holdings BV, propietaria desde principios de año del astillero gallego Hijos de J. Barreras. Las actividades mercantiles y financieras de PMI, según el informe del máximo órgano fiscalizador, han generado un universo empresarial “paralelo e independiente” de la contabilidad reglada de la petrolera pública azteca.

El auditor del sector público mexicano reprocha que con este diseño operativo no se puede verificar ni controlar la contabilidad de ninguna de estas sociedades. Es, sencillamente, una zona opaca para el Tesoro Público mexicano. Y, lo que es más relevante, tampoco se repatrían al país los cuantiosos beneficios de los negocios de estas firmas que, en última instancia, son de titularidad pública.

Capital de 90.000 euros

PMI Holdings BV, relata el informe, no tiene aparentemente ni empleados ni sucursales. Su sede está en Ámsterdam, en el número 34 de la calle Muiderstraat de la capital holandesa, que no es precisamente un edificio de oficinas, sino más bien de viviendas unifamiliares con pequeños y discretos bajos comerciales. Según ha podido comprobar Economía Digital en los estatutos de la firma, su capital social está fijado en la actualidad en 90.000 euros y se explicita en el articulado del documento que el sector público queda al margen de la actividad de la empresa.

Los citados estatutos de PMI Holdings BV fueron “legalizados” y traducidos al neerlandés y al inglés para el tráfico interno, en junio de 2012 en una notaría de Ámsterdam, pese a que su constitución original data de marzo de 1988. Fue la primera empresa a la que se le encomendó la misión de organizar todo el enjambre de firmas que hoy conforman el laberinto internacional de Pemex.

El informe del Tribunal de Cuentas mexicano asegura que PMI Holdings es la cadena de transmisión financiera del grupo internacional de Pemex y que desempeña en este momento el papel de “banco común interno y propio” (in house bank, según su propia terminología) de todas las empresas y operaciones. Canaliza los beneficios y los reinvierte o redistribuye a voluntad, dejando extramuros toda posibilidad de control y verificación por parte del órgano comisionado de la Cámara de Diputados, según el informe.

Ingresos de 61.000 millones

En una de sus argumentaciones, la resolución deja esta perla: “El Grupo PMI no se ha sujetado a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, ni al control, transparencia, fiscalización y rendición de cuentas que regulan las empresas de participación estatal mayoritaria pertenecientes a la Administración Pública federal”. El reproche no es para menos, teniendo en cuenta que el Grupo PMI facturó en 2012 casi 82.000 millones de dólares (unos 61.000 millones de euros).

Tal y como publicó la pasada semana este medio, Pemex utilizó su brazo internacional para eludir el pago de abultados impuestos por la compra del astillero Hijos de J. Barreras, operación que formalizó por medio de una ampliación de capital en la que invirtió 5,1 millones de euros. A su vez, Barreras recibió un crédito de 2 millones de euros de Sodiga (sociedad de capital riesgo participada por la Xunta) 18 días antes de anunciarse su adquisición por Pemex.

Ámsterdam y México DF

La propietaria del 51% del astillero vigués, por tanto, tiene un capital social cien veces inferior al de la empresa de construcción naval que adquirió, que es de 10 millones. ¿Hizo Pemex la operación desde Ámsterdam? En realidad, no. Lo dirige todo desde la flamante y céntrica Torre Pemex, en México DF. Pero la sede en la capital holandesa le permite manejar los impuestos y los dividendos empresariales como si se tratara de un refugio fiscal.

Según las fuentes de Gestha consultadas al respecto, gracias a los dobles convenios entre Holanda y España en el marco de la UE, que impiden la doble imposición, y con México, la tributación blanda que ofrecen los Países Bajos es comparable a la que también presentan Luxemburgo o Irlanda. PMI Holdings, además de ser la actual propietaria de Barreras, también fue la titular de un paquete accionarial de Repsol (casi un 5%) hasta su reciente venta.

La vista gorda

En su extenso y duro reproche a la arquitectura financiera de estas sociedades que operan por libre, pero con el cordón umbilical común de Pemex, la Auditoría Superior de la Federación (es el equivalente al Tribunal de Cuentas español, dependiente como este del poder legislativo) sitúa al núcleo de empresas manejadas por PMI Holdings casi a la altura de actividades irregulares, sobre las que considera que el Estado no debe hacer la vista gorda.

Muy al contrario, a juicio de los redactores del documento de auditoría pública, se estima que debe intervenir cuanto antes para invertir la situación. Para el órgano fiscalizador, el brazo internacional de Pemex opera al margen de la Constitución y de las leyes especiales tributarias y del sector energético nacional, por lo que recomienda en ese mismo dictamen que el Gobierno reconduzca la situación, resitúe estas firmas bajo la órbita del Estado y las reoriente hacia la legislación mexicana.
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