El textil gallego supera la crisis de las falsificaciones

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Las grandes firmas de la comunidad rehuyen de los logotipos, lo que las mantiene a salvo de imitaciones, que aumentan cada vez más

Establecimiento de Bimba y Lola

02 de diciembre de 2013 (22:19 CET)

El año pasado los españoles gastaron casi 1.000 millones de euros en productos falsificados, especialmente en ropa y calzado. El informe El impacto económico de las falsificaciones en España, elaborado por el Foro Europa Ciudadana revela que, de media, cada consumidor destinó 145 euros a adquirir imitaciones de marcas reconocidas. España se ha convertido en el cuarto país europeo donde más artículos falsificados se interceptan, pero las empresas del textil gallego pasan de puntillas por delante de ese problema.

Así lo aseguran desde el Clúster Gallego Textil Moda (Cointega). Su secretario general, Alberto Rocha, cree que las características propias de la industria textil gallega la hacen difícil de imitar. “Las empresas textiles gallegas basan sus productos en la calidad, pero no tanto en la distinción de sus logos o marcas, lo que hace que no estén afectadas por los problemas de falsificaciones”, indica.

Bimba & Lola

No obstante, hay excepciones, sobre todo en el sector de la marroquinería. Es habitual encontrar falsificaciones de bolsos de la firma gallega Bimba & Lola y de Purificación García o Carolina Herrera, comercializadas por la ourensana Textil Lonia. “Aún así, si nos fijamos, lo que se copia es el logotipo, que es muy reconocible, ni siquiera el producto”, explica Rocha.

“La calidad es siempre inimitable, a no ser que estemos ante un caso de falsificación muy concreta en el que un fabricante al que le encargan la producción de una línea hace un exceso de producción que guarda y comercializa por detrás, pero son casos muy raros”, comenta.

Campaña de Navidad

Lejos de la crisis de las falsificaciones, el sector textil se prepara para una campaña de Navidad que será decisiva, después de una campaña primavera verano “que ha sido complicada” y un otoño “nada bueno”. “En estos momentos el consumidor está pensando ya en las rebajas, y aunque no hay indicadores para creer que el año que viene será mejor si que es cierto que hay cierta sensación de optimismo en el sector”, indica.

A pesar de casos sonador como el de Caramelo, Rocha recuerda que las empresas del textil gallego han logrado afrontar la crisis con apenas cierres. El secreto: su saneamiento. “Hay muchas empresas que están saneadas, que tienen capital circulante y pueden afrontar los pagos diarios. Esto se debe al propio tamaño y forma de trabajar de las compañías, muchas no tienen costes fijos, como los de producción, por lo que han ido sobrellevando la situación”.
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