El Supremo tumba una demanda millonaria contra Jove

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La empresa Monte Carlo Aviation reclamaba una indemnización de 13 millones a Inveravante por romper el acuerdo de compra de un jet

Modelo de Jet Falcon y Manuel Jove

19 de octubre de 2014 (00:45 CET)

Un conflicto enquistado desde 2008 toca a su fin. Inveravante, brazo inversor del empresario gallego Manuel Jove, ha esquivado uno tras otro los recursos presentados ante el Tribunal Supremo por Monte Carlo Aviation, empresa domiciliada en las Islas Vírgenes pero con base de operaciones en Mónaco. La compañía de aviación carga en los juzgados contra Jove, que inició los contactos para hacerse con un avión jet Falcon 7X a través de un intermediario, Eagle Aviation.

Entiende la demandante que se constituyó un precontrato que Jove rompió, ocasionándole un perjuicio económico. La empresa habría reservado la aeronave, que finalmente no se compró. En consecuencia, pide una indemnización por daños y perjuicios. En su escrito, los abogados de Monte Carlo Aviation solicitan hasta 12,8 millones de euros “en concepto de lucro cesante o valor de la ganancia neta perdida por MCA como consecuencia de los incumplimientos por parte de Inveravante de las obligaciones contenidas en el acuerdo”. Pero nada de eso. Los tribunales vienen reiterando el fallo de la Audiencia Provincial de A Coruña, que tumbó la demanda por considerar que ni existía tal precontrato ni quedaron acreditados los daños ocasionados a la demandante.

Una oferta mejor

La velocidad de la justicia es la que es y se reduce notablemente cuando se encadenan recursos. El caso siguió vivo hasta este mismo verano, alcanzando el Tribunal Supremo. Quedaban pendientes de resolver un recurso extraordinario por infracción procesal y un doble recurso de casación interpuesto por Monte Carlo Aviation. Un fallo del Tribunal Supremo del 25 de junio de este mismo año zanja el asunto desestimando, nuevamente, los recursos.

Jove desechó la compra del Falcon al encontrar, digamos, una oferta mejor. El empresario nunca se sintió vinculado a la empresa de aviación en el sentido de haber reservado la aeronave. En su lugar, se hizo con un jet de la marca Embraer, competidora de la fabricante de los prestigiosos Falcon de Dassault, que forma parte del patrimonio de Inveravante.
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