El secreto mejor guardado de Begano

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Un militar, fundador de la embotelladora gallega y fallecido en el incendio del Hotel Corona de Aragón, fue reconocido como víctima del terrorismo treinta años después

Fábrica de Begano en A Coruña

14 de diciembre de 2013 (22:52 CET)

En sus algo más de cincuenta años de vida, un episodio que nada tiene que ver con su negocio pasa desapercibido en la trayectoria de Bebidas Gaseosas del Noroeste (Begano), inmersa en el proceso de reestructuración de Coca Cola Iberian Partners, pero resulta clave para entender lo que es hoy una de las treinta primeras empresas gallegas por volumen de ingresos. Y también explica el celo que, hasta el momento en el que se integró en la embotelladora única, de la que los catalanes Daurella poseen el 42%, mostraron siempre sus accionistas, discretas familias gallegas.

Un consejo de Begano celebrado en julio de 1979 daba cuenta "de la muerte en trágicas circunstancias del consejero delegado, Rodrigo Peñalosa Esteban-Infantes, así como la de su hijo, Rodrigo Peñalosa López-Pin". Fallecía quien fue no sólo su primer ejecutivo, sino también su fundador, en 1959. Rodrigo Peñalosa y su hijo mayor habían muerto aquel mes en el incendio del hotel Corona de Aragón, en Zaragoza, un suceso que metió a la familia en un limbo jurídico durante nada menos que treinta años, hasta que el Estado acabó por reconocer que aquel siniestro había sido un atentado terrorista. Lo hizo en mayo de 2009, sin que apenas tuviera repercusión en la ciudad natal del fundador, A Coruña.

El incendio


Un real decreto aprobado en dicho año concede a título póstumo la Gran Cruz de la Real Orden de Reconocimiento Civil a las víctimas del Hotel Corona de Aragón, una treintena de nombres entre lo que se incluyen los de Rodrigo Peñalosa, entonces coronel de Artillería, y su hijo. Casi treinta años después del suceso, que causó 78 muertos y 113 heridos, el Tribunal Supremo asumía que el incendio no fue circunstancial, sino intencionado o un atentado. Aunque el fallo no podía entrar en la autoría, la sentencia otorgó a las familias la consideración de víctimas del terrorismo.

El día del fallecimiento de Peñalosa se celebraba en la Academia General Militar de Zaragoza la entrega de nombramientos de alféreces y en el hotel se habían alojado militares y familiares. Entre ellos, la viuda de Franco, Carmen Polo, con sus hijos, los marqueses de Villaverde, ya que entre los cadetes de la promoción estaba su nieto Cristóbal Martínez-Bordiú.

Los comienzos

Teniendo en cuenta que su tío, el general Esteban-Infantes, era accionista de Cervezas El Águila, la marca más vendida en España, y que su presidente también era propietario de la concesionaria de Coca-Cola para la zona centro, Rodrigo Peñalosa comenzó a fraguar en 1956 la idea de conseguir la exclusiva del jarabe para Galicia con ciertos anclajes en los círculos de poder de la dictadura. Lo hizo con el título de comandante diplomado de Estado Mayor del Ejército de Tierra bajo el brazo.

Otra conocida familia coruñesa, los Rey Méndez, relacionados con la pesca, fueron los primeros socios de Peñalosa. En el accionariado de Begano estuvieron presentes ocho familias, repartidas entre A Coruña y Vigo, pero también por Asturias, Valencia y Madrid, ya que compartían participaciones cruzadas en las embotelladoras. Antes de su integración en Coca Cola Iberian Partners, en el consejo de Begano se sentaban también los hijos de Peñalosa, tras haber dejado su viuda, Carmen López-Pin, su puesto en septiembre de 2005. Tras su marcha del consejo, el círculo tardó otros cuatro años en cerrarse con el reconocimiento de Peñalosa como víctima del terrorismo.
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