El rescate de Pescanova lleva al límite la Ley Concursal

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Además de concursos exprés para las filiales, la propuesta de convenio plantea pagos superiores a los ocho años, que son la excepción

Demetrio Carceller y Juan Manuel Urgoiti la lado de la planta de Pescanova en Chapela | EFE

04 de marzo de 2014 (19:39 CET)

Muy pocos precedentes tiene el alambicado convenio de acreedores que proponen Damm y Luxempart, autodenominados consorcio en la propuesta, para salvar Pescanova en alianza con la banca acreedora. Y no solo por la intención de llevar a la suspensión de pagos, lo que definen como concursos exprés, a gran parte de las filiales. El siguiente paso de la reestructuración será su posterior segregación en la sociedad limitada Nueva Pescanova, que agrupará pasivo y participaciones de la futura Pescanova España SL.

Pocos precedentes hay también en el plan de pagos que acompaña el convenio, que estira al máximo la Ley Concursal y lleva a que la devolución de gran parte de la deuda se formalice por encima de los cinco años, como indica la norma, y supere los ocho. Con la propuesta realizada por banca y sus ahora socios Damm y Luxempart, el juez que tramita el convenio de acreedores deberá revisar la propuesta razonada, ya planteada en un escrito, para atribuir a Pescanova la consideración de “empresa de especial trascendencia”. De que se salve ese obstáculo dependerá gran parte del convenio, que hasta ahora cuenta con el respaldo explícito del 46% de los acreedores (Damm, Luxempart y el pool bancario nacional), y deberá llegar a un mínimo del 51%.

Estirar los plazos


La Ley Concursal es flexible en la regulación del contenido de las propuestas de convenio, que podrá consistir en proposiciones de quita o de espera, o acumular ambas ; pero las primeras no podrán exceder de la mitad del importe de cada crédito ordinario, ni las segundas, es decir, el plan de pagos, podrá rebasar los cinco años a partir de la aprobación del convenio, “sin perjuicio de los supuestos de concurso de empresas de especial trascendencia para la economía y de presentación de propuesta anticipada de convenio cuando así se autorice por el juez”. Ahí es donde los nuevos dueños de Pescanova fían también su suerte al juez, ya que una de las opciones es la devolución de la deuda en ocho años y medio.

Un precedente reciente de ello, y de no muy buen recuerdo, fue el “caso Martinsa-Fadesa”. En 2009, Fernando Martín, apeló por carta a la entonces ministra de Vivienda, Beatriz Corredor, para poder llevar adelante sus planes. La misiva, incorporada a la propuesta de convenio de acreedores, recogía los motivos por los que la inmobiliaria solicitaba al juzgado poder realizar los pagos de su deuda con los acreedores en ocho años, y no en cinco, como suele ser habitual en los procesos concursales. Y pedía a la ministra un informe "confirmando la especial trascendencia que para la economía en general tiene la continuidad de Martinsa", siendo éste el principal motivo por el que pedía la ampliación los plazos para abonar las deudas.

El vehículo Nueva Pescanova

Nueva Pescanova es el vehículo elegido para reestructurar el grupo, del que nacerá Pescanova España, según la propuesta de convenio. Ambas serán sociedades limitadas. Nueva Pescanova contará con un capital social de 72,2 millones de euros. Su accionariado se repartirá entre un 34,6% vía capitalización de créditos de la banca; otro 30,4% se ofrecerá a los accionistas al margen de Damm y Luxempart, que suscribirán otro 30% (15,5 millones en efectivo y el resto compensando créditos también). El 4,9% restante vendrá a cambio de la aportación de participaciones de Pescanova en la futura Pescanova España. El objetivo es limpiar de deuda la sociedad resultante. Novapesca Trading, el banco malo de Pescanova con el que se armó toda la estructura opaca de filiales, sobre todo en el extranjero, queda al margen, según la propuesta.

Tras esta reestructuración, será el vehículo Nueva Pescanova el que obtendrá la línea de liquidez, unos 112,5 millones de euros. Damm y Luxempart pondrán el 30%, mientras que el grueso será asumido por la banca. El concurso posterior de Nueva Pescanova tampoco está descartado. Los acreedores se curan en salud al asegurar que “dicha financiación tendrá la calificación de créditos contra la masa en caso de eventual concurso ulterior de Nueva Pescanova o alguna otra de las filiales acreditadas”.

Sabadell, en la comisión de vigilancia


El vencimiento del crédito será de 7 años, a un interés del 15% anual (del que el 5% se pagará en efectivo y el restante 10% se capitalizará hasta su vencimiento) y estará garantizada con prenda sobre la totalidad del capital de las sociedades filiales de Nueva Pescanova.

La propuesta de convenio establece que, a iniciativa de acreedores que representen al menos un 25% del total pasivo, se creará una comisión de vigilancia para la supervisión del cumplimiento y ejecución del convenio. Estará formada por un representante de la administración concursal, Deloitte; por el acreedor con mayor crédito individual, que es el Banco Sabadell con más de 200 millones de euros, y por la propia Pescanova.
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