El proveedor gallego de Rolls-Royce creará 100 empleos en el naval

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Los encargos de la multinacional británica permiten a Gallega Naval e Industrial aplicar un plan de 4 millones de euros para ampliar instalaciones y plantilla

La construcción es el principal destino de los avales, en detrimento del sector servicios y de la industria

30 de noviembre de 2014 (21:49 CET)

Las divisiones navales y aeronáuticas de Rolls-Royce, uno de los mejores fabricantes mundiales de propulsores de buques y de aviones, mantendrán como supplier preferente a una empresa auxiliar del sector naval gallego. Sus sucesivas peticiones de aprovisionamiento de piezas y utillaje permitirán a la firma Gallega Naval Industrial garantizar y desarrollar un plan empresarial de cerca de 4 millones de euros, con destino a la contratación de 100 nuevos empleados y el desdoblamiento y ampliación de sus instalaciones en la comarca de O Val Miñor, en el sur de Pontevedra. El proyecto pasa por levantar una nueva fábrica en el parque empresarial Porto do Molle, donde está germinando un anillo de proveedores especializados en el campo aeroespacial.

Gallega Naval e Industrial, una compañía poco conocida para el gran público por estar siempre en segunda línea de producción y generalmente a la sombra de los grandes astilleros y constructores navales europeos, trabaja desde hace varios años en el perfeccionamiento de elementos para motores marinos del fabricante Roll-Royce (RR). En concreto, fabrican piezas cilíndricas huecas, de más de 20 toneladas de peso, que se incorporan al perímetro de las hélices, provocando un efecto túnel similar a un turbocompresor que hace rendir más caballaje al motor, aumentar la velocidad de navegación y reducir el consumo de combustible de la nave. También diseña y monta elementos de utillaje para RR, proveedor, a su vez, del consorcio aeronáutico europeo Airbus.

Exportación del 90%

La auxiliar gallega de los sectores naval y la aeronáutica no sólo construye para la división marina de la prestigiosa firma británica, muy conocida por la fabricación de suntuosos y exclusivos modelos de coches de lujo, sino que aplica sus conocimientos a productores de la talla de Man Diesel, Scania o ABB Marine. El 90% de la producción de Gallega Naval se destina a la exportación, y ya está situada entre las cinco primeras fabricantes de estas piezas en todo el Viejo Continente. Con el compromiso de futuros pedidos por parte de RR y de otros gigantes navales europeos, el plan industrial se aproximará a los 4 millones de euros, una situación que, hoy por hoy, es la contraria a la mayoría de las empresas de pequeño y mediano tamaño del sector.

Con este planteamiento de crecimiento, la plantilla de Gallega Naval Industrial podría pasar desde los 320 empleados actuales a redondearse a 400, una vez que se desarrolle el plan industrial basado también en la construcción de una nueva planta de fabricación. En estos momentos, ya posee tres unidades fabriles: una en Vincios (Gondomar), otra en Mos y la última en Valença do Miño, cada una de ellas especializada en un campo. En total, más de 12.000 metros cuadrados, a los que se sumarán los algo más de 7.000 que está estudiando adquirir en el área empresarial de Porto do Molle, en Nigrán. Este parque está destinado a aglutinar a las empresas gallegas proveedoras del sector aeroespacial, un sector en el que la firma se está adentrando con paso firme.

Cenizas de la reconversión

Producto de las cenizas de la que fue llamada eufemísticamente como la primera gran reconversión industrial, nucleada en torno a un, hasta entonces, poderoso sector de construcción naval, la compañía fue alumbrada en el año 1981. Nació bajo la tutela de una cooperativa formada por media docena de extrabajadores de las míticas Ascón (embrión de Rodean Polyships) y Censa (anteriormente en el grupo Factorías Vulcano). Por su calidad, hoy se codea con las grandes del sector en Europa y apenas sufre los apuros de la crisis del sector naval gallego, que sigue a la espera de unos contratos que no llegan. Con todo, se encarga de parte de los trabajos de corte de chapa del flotel de Pemex adjudicado a H.J. Barreras. Al vincular casi toda su cifra de negocio, que rondó los 24 millones de euros en 2013, al sector exterior, la empresa ha sido invulnerable a los vaivenes de la economía gallega.
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