El presidente de la CEG se juega sus apoyos en la guerra de la patronal pontevedresa

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ELECCIONES EN LA PATRONAL DE PONTEVEDRA

Luis Nóvoa y Fernández Alvariño, presidente de la patronal

Vigo, 25 de febrero de 2015 (00:00 CET)

El torpedo lanzado desde la patronal metalúrgica Asime contra la línea de flotación de la candidatura que el empresario Jorge Cebreiros presenta para ocupar el sillón de la Confederación de Pontevedra (CEP), en pugna con Luis Nóvoa, actual presidente, ha producido daños importantes, y algunos aún por evaluar. Lo sabe bien el que era número 2 de la lista de Cebreiros y virtualmente su hombre fuerte en el cartel electoral, el todopoderoso José García Costas, presidente del astillero Hijos de J. Barreras y dueño de numerosas empresas del sector, quien ha tenido que abandonar su candidatura expeditivamente tras ser revocado en su cargo por sus antiguos mentores.

Al ser excluido sorpresivamente por Asime como vocal en la patronal de patronales de la provincia, la situación ha llevado a García Costas a ser despojado de su candidatura a la vicepresidencia en la Confederación de Empresarios de Pontevedra (CEP) a tan solo 72 horas de las elecciones más reñidas de los últimos años. Como daño colateral, y por los intensos vasos comunicantes existentes entre ambos personajes, el presidente de la CEG, José Manuel Fernández Alvariño, ha empezado a reevaluar por la vía de urgencia, y con la calculadora en la mano, los apoyos provinciales con los que contará en el futuro próximo en la ejecutiva que examinará su gestión al frente de la patronal gallega.

La votación, mañana

Según las fuentes consultadas por este medio, ya es un secreto a voces que la tensión entre las dos candidaturas, la de Nóvoa y la de Cebreiros, ha generado dos bandos a cara de perro, y que va a arrastrar con un gesto contrariado a numerosas organizaciones sectoriales para que este jueves diriman con su voto quién llevará las riendas de la organización patronal del sur durante los próximos 4 años.

La CEP es la segunda organización empresarial con más peso en Galicia, por detrás de la de A Coruña. La carga explosiva colocada por la patronal Asime bajo la silla de su vocal en la CEP, José García Costas, destituyéndolo una vez que ya estaba en marcha el proceso electoral, sembró de dudas la situación, sobre todo por el personaje. ¿Puede excluirse a un candidato (o, más certeramente, puede hacérsele esto a García Costas), una vez que ha perdido su vocalía, o debe proseguir el proceso al ser un cambio sobrevenido? Un informe jurídico exprés ha dado la solución: García Costas se queda fuera.

Mar de fondo

No obstante, con este mar de fondo, no parece que apaciguar las aguas de los empresarios de Pontevedra sólo dependa de una solución jurídica, y que todos vayan a aceptar una decisión salomónica basada en un criterio, por lo demás, flexible e interpretable, por mucho que su reputado autor lo considere inequívocamente correcto. El comité directivo de la CEP, compuesto por el presidente, siete vicepresidentes y 37 vocales, decidieron, en base al documento jurídico encargado externamente, que la opción del presidente de H.J. Barreras debía quedar invalidada por no tener la confianza de sus mentores. Es la primera vez que se produce una situación semejante.

Y si se hubiese repetido, no sería igual. El cesado y apartado de la carrera electoral es uno de los empresarios con más peso en la provincia de Pontevedra, acaso en toda Galicia. Además de en el propio sector naval, García Costas acumula cargos en numerosas instituciones desde las que se influye la vida pública del sur de Galicia. De modo que quienes crean que se han colado en una guerra de guerrillas, en realidad se enfrentan con un empresario que dispone, sin ocultarlo, de artillería pesada, por cuanto tiene a su alcance un arsenal de agarraderas en muchas puertas importantes, incluidas empresas e instituciones públicas, tanto del Estado como de la comunidad autónoma.

Duelo de titanes

En el reverso de la solución, esto es, dejar continuar a García Costas como candidato a la vicepresidencia y próximo a la lista de Cebreiros, no parecía fácil. Se trataría de enmendar la plana a Asime, una de las patronales más poderosas, económica y numéricamente, de todo el sector industrial de Galicia, y proseguir con el procedimiento poniéndose de perfil y aceptando una candidatura deslegitimada, aunque fuese de forma sobrevenida. Lo cierto es que Nóvoa, con la solución jurídica en la mano, se ha quitado de en medio a un rival de gran envergadura, y, por añadidura ha debilitado a su rival Jorge Cebreiros.

La rivalidad entre las dos candidaturas trae causa de la geometría variable de las relaciones personales existentes en la cúpula empresarial pontevedresa desde hace tiempo. Según apuntan fuentes empresariales, Fernández Alvariño y Luis Nóvoa, su antiguo mano derecha durante muchos años, están distanciados desde hace tiempo por cuestiones relacionadas con "deslealtades mutuas", y por las disensiones que surgen en el camino de quienes usan el poder de formas dispares.

Afinidad

Fernández Alvariño y García Costas son, por su parte, amigos y se han embarcado en varios proyectos empresariales con más o menos fortuna. Sin decirlo abiertamente, García Costas era el paracaidista del presidente de la CEG para ejercer el control en la CEP desde dentro, dar empaque y brillo a la lista de Cebreiros y sofocar con puño de hierro sublevaciones internas que, presumiblemente, llegarán más temprano que tarde.

Además, dos de los miembros nombrados a dedo por Alvariño en el comité ejecutivo de la CEG cuando este llegó a la cúpula empresarial gallega a mediados de 2013, Jaime Garrido y Jorge Cebreiros, fueron sus lugartenientes y vicepresidentes con él en la CEP durante años. Garrido es, además, presidente del Círculo de Empresarios de Galicia, con sede en Vigo, una entidad fundada ladrillo a ladrillo y de puño y letra por la familia Fernández Alvariño, con su padre, ya fallecido, al frente.

Críticas desabridas

La tensión soterrada entre las dos facciones que desean hacerse con el control de la patronal pontevedresa se ha visibilizado con la destitución sobrevenida y la voladura controlada de la candidatura de García Costas. Pero a buen seguro que tendrá más recorrido. Si no ha sido antes, ya será después de las elecciones. El escenario es un campo repleto de minas. La guerra por el control de la CEP es, para algunos, solamente una pieza en el teatro de operaciones que los críticos mueven frente a la gestión del presidente de la CEG, al que quieren seguir presionando en su puesto. Algo que, por otra parte, desde la patronal coruñesa en concreto, no ha dejado de producirse desde el mismo momento en que aquel llegó al sillón de la patronal gallega a mediados de 2013.

Los empresarios del norte, unidos en teoría al sur díscolo, buscarán su match-ball contra Fernández Alvariño durante una asamblea extraordinaria para la que se busca fecha en las próximas semanas. La ocasión propicia se sitúa en la inminente reunión que el comité ejecutivo de la CEG debe celebrar para aprobar los presupuestos de la entidad, un aspecto que se ha cerrado en falso desde la llegada de Alvariño al sillón de patrón de patrones. Paradójicamente, el presidente de la comisión de presupuestos es Luis Nóvoa, cabeza de cartel de la lista que es menos afín a Alvariño.

Juego de tronos

En este juego de tronos empresariales, Fernández Alvariño acumula una pérdida de apoyos en otras confederaciones provinciales, concretamente en A Coruña, donde las críticas a su gestión han sido feroces y despiadadas desde el minuto uno de su llegada a la CEG. La Confederación de Lugo, por su parte, podría seguir apoyándolo con matices, mientras que la Confederación de Ourense es una incógnita. De modo que el respaldo de Pontevedra, con el apoyo de su candidatura más afín, la encabezada por Jorge Cebreiros, si finalmente vence mañana, es esencial para que Fernández Alvariño, calculadora en mano, mantenga su puesto en el sillón de la rúa do Vilar por más tiempo.

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