Los directivos de Pemex José Manuel Carrera y Carlos Roa, junto al conselleiro de Economía, Francisco Conde, y el presidente de Barreras, José García Costas.

El preconcurso de Barreras dispara las tensiones entre los accionistas

El astillero, cuyo pasivo a finales de 2017 sobrepasaba los 100 millones, gana cuatro meses para despejar la entrada de Ritz Carlton en su accionariado

Cuando parecía que el futuro del astillero Hijos de Barreras estaba encauzado con la entrada de la compañía americana Ritz Carlton --a través del fondo Oaktree-- en su accionariado, un nuevo giro redobla la tensión existente. La compañía presentó este jueves, en el juzgado mercantil número 3 de Pontevedra, con sede en Vigo, una solicitud de preconcurso de acreedores. Distintas fuentes consultadas por este medio indican que con esta maniobra, la compañía naval gana tiempo para tratar de solventar la guerra accionarial que vive.

Con la entrada en la fase de preconcurso, el astillero tiene cuatro meses para negociar el estado de su deuda con los acreedores, que tampoco podrán solicitar la entrada en fase concursal forzosa. “Es una maniobra defensiva en toda regla. El astillero tiene deudas con las empresas auxiliares y, en breve, van a vencer muchas garantías de pago, por lo que, en este momento, la entrada en preconcurso parece lo más adecuado”, indican distintas fuentes.

La noticia de la solicitud del preconcurso, no obstante, sorprendió este jueves a buena parte de las empresas auxiliares, así como a la propia banca acreedora que sostenía hasta esta semana que la cartera de encargos con la que cuenta el astillero era garantía de viabilidad, estando “al día” en cuanto al aval sindicado que mantiene con seis entidades financieras. Las empresas proveedoras también habían expresado en jornadas pasadas su intención de no forzar la entrada del astillero en una situación concursal.

Las presiones de Ritz Carlton

Sin embargo, distintas fuentes apuntan a que las presiones de Ritz Carlton habrían sido otro de los detonantes que empujó a la actual dirección de Barreras a solicitar el preconcurso, que aún tiene que ser autorizado por el juzgado mediante un auto de toma de conocimiento. La compañía americana acordó el pasado año que realizaría en Barreras dos cruceros de su nueva línea de lujo. Los retrasos y el sobrecoste acumulado en la construcción del primer barco abocaron al astillero a la situación actual en la que se encuentra. Si bien nunca lo ha confirmado de forma pública, la compañía negocia con Pemex su entrada en el accionariado de la ataranza.

“Pero la situación no es tan sencilla. El astillero necesita una inyección de unos 60 millones de euros, que se podrían conseguir mediante una ampliación de capital pero, para eso, es necesario que se llegue a un acuerdo en el accionariado”, explicaban este jueves fuentes conocedoras de las negociaciones que aseguraban que la entrada de Ritz Carlton “no estaba ya tan segura en el momento actual”.

El 49% de García Costas y Albacora

Hay que recordar que, si bien la petrolera mexicana Pemex tiene en sus manos el 51% de las acciones del astillero, el 49% restante se encuentra bajo poder del expresidente de la compañía, José García Costas, y de la naviera vasca Albacora, alineada con el empresario. Ambas partes trataron de colocar su paquete accionarial a Ritz Carlton la pasada semana sin que se llegase a un acuerdo aunque, con anterioridad, habían mostrado su voluntad de acudir a una hipotética ampliación de capital.

El entorno de García Costas ha guardado silencio, por lo menos de forma pública, desde que la semana pasada el empresario vigués se quedó sin el apoyo de la mayoría del consejo de administración y abandonó la dirección del astillero junto con otros dos miembros más de la dirección del mismo. No obstante, este jueves, manifestó que, “cuando amaine el temporal” se pronunciará ya que “se están haciendo unas afirmaciones sobre la deuda de la compañía que no son ciertas”. En 2017, último año en el que la empresa presentó cuentas ante el Registro Mercantil, el pasivo de la compañía superaba los 100 millones de euros,  si bien la mayoría eran computables a anticipos de clientes, ascendiendo la deudas con proveedores a casi 8 millones de euros. El resultado del ejercicio arrojó unos números rojos de más de tres millones de euros.

 

Un artículo de C. Díaz Pardo

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