El PP se limita a cuestionar el momento

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BATALLA

Rajoy valora el último curso político

01 de septiembre de 2011 (13:53 CET)

Prudencia o, lo que es lo mismo, poca contundencia. Así ha reaccionado el Partido Popular al pacto entre Sacyr Vallehermoso y la mexicana Pemex para sindicar su participación en Repsol. Frente al espaldarazo del gobierno y la declaración inmediata de la Comisión Nacional de la Energía (CNE) asegurando que no estudiará el pacto ya que "no requiere su autorización", el primer partido de la oposición nada y guarda la ropa.

Tras dos días de silencio, el coordinador de Economía del partido, Cristóbal Montoro, aseguró el miércoles que este tipo de actuaciones no deberían realizarse en un tiempo que es "prácticamente de agotamiento de legislatura", a las puertas ya de la disolución de las cámaras, que se producirá el próximo 27 de septiembre. Desde entonces habrá un gobierno en funciones.

Montoro ha dejado claro en todo momento que se trata de una operación empresarial, aunque han defendido que el proceso se haga “con sosiego porque afecta a sectores estratégicos" y que se diseñen “en favor de todos los accionistas, principalmente de los minoritarios, del pequeño ahorrador”.

Por su parte, la portavoz adjunta de Economía del PP, Fátima Báñez, ha asegurado que su partido va a seguir "de cerca" el devenir de la operación y se ha limitado a asegurar que el PP actuará "con responsabilidad". En el mismo tono neutro de Montoro, Báñez no ha aclarado si el PP podría revisar la operación si llega al poder el próximo 20 de diciembre.

La tibia reacción del PP es llamativa teniendo en cuenta que Sacyr Vallehermoso ya protagonizó una operación de acoso y derribo en 2004 contra el presidente de BBVA, Francisco González, con el apoyo, como ahora en Repsol, de Miguel Sebastián. La intentona acabó en fracaso y FG, que llegó al poder de la mano de José María Aznar, reforzó su poder en el segundo banco español.
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