Jamón de bellota 50% raza ibérica de El Pozo a la venta en una charcutería en Madrid

El Pozo vende jamón ibérico de bellota fraudulento

Las malas artes de El Pozo Alimentación llegan ahora al producto más prestigioso del sector: el jamón ibérico de bellota

El Pozo Alimentación es reconocido como uno de los grandes grupos alimentarios de España, especialmente por sus productos cárnicos y de charcutería. Pero pocos saben que el grupo murciano también comercializa uno de los alimentos más exclusivos de la cocina española: jamón ibérico de bellota. Si bien a través de su marca Legado Ibérico vende jamones ibéricos de cebo (es decir, alimentados con pienso y no con bellota en la dehesa durante la fase de montanera), su irrupción en el singular mundo de la bellota es para muchos un misterio.

De hecho, aunque estos jamones ibéricos de bellota de El Pozo han estado a la venta cuando menos en algunas charcuterías de Madrid, la web de Legado Ibérico no los recoge en su lista de productos. No existe registro en su página de internet de algún jamón comercializado bajo esa insignia que no sea ibérico de cebo, la calidad más inferior en el linaje de cerdos ibéricos. Pero el departamento de comunicación del fabricante ha confirmado a Economía Digital esta enigmática apuesta por el ibérico de bellota, aunque "la cantidad es poco significativa".

Fuentes del sector del jamón ibérico se han sorprendido al enterarse de que El Pozo también vende productos de porcinos que se han alimentado con bellota. Más que eso, han criticado que este producto incumpla con la norma de calidad del jamón ibérico, que –entre otras obligaciones a los fabricantes y distribuidores– estipula los pesos mínimos que deben tener las piezas de jamón para poder comercializarse bajo esta denominación. La normativa es clara: ningún jamón ibérico debe pesar menos de 7 kilos (a menos de que sea de raza 100% ibérica, la de mayor calidad).

Como muestran las siguientes imágenes, el jamón de bellota Legado Ibérico Selección tiene un porcentaje racial del 50% (es decir, su materia prima es un cerdo cruzado, no de pureza racial ibérica). Así las cosas, y según la normativa que rige al sector –recogida en el Real Decreto 4/2014, de 10 de enero–, el peso de 6,86 kilogramos que marca la etiqueta de este producto supone una infracción de la norma de calidad, pese a que desde El Pozo han insistido a este medio que “todos los jamones que salen de nuestras instalaciones cumplen con la normativa”.

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Jamón ibérico de bellota Legado Ibérico, fabricado por El Pozo, con un peso inferior a 7 kilos, a la venta en Madrid

El enigma del ibérico de bellota de El Pozo

Estos jamones están a la venta en Charcuterías El Almacén, que opera una tienda física en Alcalá de Henares (Madrid) y un portal de comercio electrónico que es el único sitio de internet en el que se puede ver alguna información sobre este enigmático jamón. Incluso da la impresión de que esta es la única compañía –o una de las pocas empresas en toda España– que venden el ibérico de bellota de El Pozo. El dueño de la tienda, Roberto Fernández, ha confirmado a este medio que la fotografía se tomó en su negocio y que la etiqueta con el peso la colocó el fabricante.

Inicialmente, Fernández no ha dado crédito al asunto, pero después de ver la fotografía manifestó que, en efecto, el producto tiene un peso por debajo del que marca la norma de calidad. No obstante, en un cruce de declaraciones con fuentes de El Pozo, el grupo alimentario llegó a defender –vía telefónica– que sus empleados no colocan etiquetas con el peso de las piezas de jamón, pese a que los fabricantes están obligados a hacerlo, como han confirmado fuentes de la Asociación Interprofesional del Cerdo Ibérico (Asici).

Entre los distintos argumentos que transmitieron fuentes de El Pozo para defender el peso insuficiente de estos jamones también se llegó a decir que probablemente los 6,86 kilos que indica la etiqueta son por la merma que sufren los cárnicos curados por sus características específicas. Y han insistido en ello pese a que el peso estipulado en la etiqueta es el de la pieza de jamón al momento de salir de su fábrica en Murcia, y pese a que el jamón ibérico de bellota es tan demandado que la merma es un escenario prácticamente imposible.

En el sector afirman unas y otras fuentes que este producto suele venderse en muy poco tiempo, por lo que no dan crédito a que el jamón de El Pozo haya perdido peso entre la salida del secadero y su puesta a la venta. “Tampoco estará mucho tiempo en la tienda”, suponen, por los mismos motivos. El Pozo no ha admitido los hechos a este periódico después de haber recibido la imagen que prueba que hay productos ibéricos de bellota suyos en el mercado que infringen la normativa del sector.

Y Fernández, de Charcuterías El Almacén, tras asegurar que jamás vendería un jamón ibérico de bellota de menos de 7 kilos –porque es lo que exige la ley– se ha mostrado muy sorprendido después de ver las imágenes y ha echado balones fuera, asegurando que la culpa es de El Pozo. No obstante, su negocio también ha cometido algunos errores, como indicar en un material promocional que el jamón era un ibérico 100% de bellota, cuando su porcentaje racial es del 50%, lo que supone una gran diferencia a ojos del consumidor.

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La web de Charcuterías El Almacén dice que El Pozo produjo este jamón en Jabugo, pese a que no es cierto

La web de la charcutería también indica que el jamón es procedente de "criaderos, mataderos y secaderos que El Pozo dispone en Jabugo", pese a que la gran fábrica que grupo alimentario pretende abrir este año en Huelva aún no está operativa. "Es un error, yo sé que no son de Jabugo, pero la web me la lleva otro chico a mi", se ha defendido Fernández. El Pozo, a su vez, ha confirmado que es imposible que este producto haya salido de esa localidad, por las mismas razones ya explicadas.

Por último, resulta llamativo el precio de la pieza de jamón ibérico de bellota: 299 euros, una verdadera ganga. Ya en ocasiones anteriores en las que otros fabricantes han puesto este tipo de productos a la venta con precios muy agresivos, fuentes del sector indicaron que era muy difícil tener margen de ganancias vendiendo este tipo de productos a un importe tan inferior. En noviembre, cuando Lidl empezó a vender un jamón ibérico de bellota por el mismo precio, los jamoneros no se explicaban cómo podían comercializarlo por menos de 400 euros.

En todo caso, sobre el peso del producto, El Pozo ha enviado antes del cierre de esta noticia una última declaración: "Una vez revisado nuestro sistema, hemos comprobado que la segunda báscula que ratifica el peso se tendría que haber bloqueado, pero un fallo en el sistema de impresión de la etiqueta ha podido ser la causa de este error ya corregido". Y ha añadido: "Hemos comercializado muy pocas piezas de este producto de bellota, en concreto 250 durante 2019, con lo que el precio ha sido puramente promocional".

El Pozo contra la norma del ibérico

No es el primer detrimento a la norma de calidad del ibérico que comete El Pozo. En diciembre de 2019, este medio informó de que la empresa estaba estafando a sus clientes con el jamón ibérico de cebo que tenía a la venta para la campaña navideña, pues algunos productos de Legado Ibérico tenían "errores de diseño" –según la empresa– que casualmente daban a entender que eran cárnicos curados de calidad superior a la real, lo que supone otra burla a la normativa del sector.

La propia patronal del ibérico confirmó en aquel entonces que el jamón ibérico de El Pozo vulneraba la norma de calidad y la empresa se comprometió a realizar los cambios necesarios para subsanar el problema. Más de un mes después, el diseño gráfico de la web de Legado Ibérico ha dado un importante giro, puesto que las fotografías de todos los jamones y paletas que antes aparecían con falsas bridas de color negro (identificativas de la máxima calidad y pureza racial) ahora llevan los precintos blancos que les corresponden.

"Nunca hemos tenido intención de confundir a nuestros consumidores", lamentó en diciembre el grupo alimentario, uno de los más grandes del país, con una facturación de 1.124 millones de euros en 2018.

Un artículo de Alessandro Solís

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