El plan de Ence: ¿eliminar a los intermediarios de la madera?

stop

Los proveedores critican a la pastera por “querer adueñarse del monte gallego”, en la semana que negociarán una subida de precios

Juan Luis Arregui, presidente de Ence, y bosque de eucaliptos

05 de mayo de 2014 (04:22 CET)

Sigue el monte gallego en estado de agitación. Así viven al menos las cerca de 200 pymes madereras que se han plantado ante Ence, Portucel y Celbi y que en los próximos días se sentarán con las pasteras para pedirles una mejora en los precios de la madera. Las tres, al mismo tiempo, han rebajado los pagos en 3,5 euros por tonelada. Al calor de la revuelta de las madereras, con parón en el suministro de eucalipto incluido, han arreciado las críticas. Primero, acusando a las compañías de pactar la bajada de precios, y asumiendo después que muchas de las pymes no sobrevivirían al recorte. “Es una estrategia. Ence pretende adueñarse del monte gallego”, asevera uno de sus portavoces.

Más allá de la bajada de precios actual, las madereras consideran que Ence, la que más eucalipto gallego consume, está incrementando los pagos en las compras que negocia directamente con agrupaciones de propietarios, mientras aplica recortes a sus otros proveedores. Son, básicamente, empresas de aprovechamiento forestal o rematantes que se hacen cargo de la obtención de permisos administrativos o las mediciones, de la corta y hasta el transporte, antes de hacer la entrega a la pastera. “La intención es echarnos del mercado y operar a sus anchas”, insisten.

La estrategia de la pastera

¿Es verosímil? De entrada, Ence es un gigante, o bien, un tipo grande en una casa pequeña. La planta de Lourizán (Pontevedra) consumió una media de 1,3 millones de toneladas de madera entre 2010 y 2012, según consta en la declaración ambiental de la pastera; y en Navia (Asturias) se consumieron una media 1,4 millones de toneladas entre 2010 y 2011. También embarca madera gallega hacia las instalaciones de Huelva. Con los volúmenes que maneja Ence, cada vez que agita los brazos, en la casa se rompen muebles y vajilla.

La pastera que preside Juan Luis Arregui, efectivamente, aplica desde hace años una estrategia de “desintermediación”. Es decir, potencia los contratos directos con propietarios y recorta su negocio con intermediarios. Es algo que ha dicho en repetidas ocasiones la compañía, que en estos momentos convulsos firma contratos directamente con productores, desde hace algo más de una semana, pagando menos por la madera.

¿Desaparecerán los intermediarios?


Esto ha provocado que las madereras se quejen, pues consideran que no se valora en las tarifas que perciben el valor añadido que aportan con su trabajo. “Solo pedimos que nos paguen los costes que se ahorran. Con eso nos basta”, dicen respecto a Ence. Pero hay un reverso en este discurso. La actividad de Ence ha contribuido a la modernización forestal, todavía iniciática, del monte gallego, fomentando las agrupaciones de propietarios, que favorecen a su consumo, y la madera certificada, que aporta valor añadido a su celulosa.

De insistir en su estrategia de ‘desintermediación” ¿acabará con los intermediarios, las madereras que ejercen de proveedores? Los expertos coinciden en que no, debido a que su labor se hace imprescindible por la estructura de propiedad del monte gallego, marcada por el minifundio. Dicen los estudios que en Galicia hay cerca de 700.000 propietarios de montes con una media global de dos hectáreas. En este paisaje, el trabajo de las empresas de aprovechamiento forestal es imprescindible para agrupar paquetes consumibles para la gran industria y, en general, para el mercado de la madera.

Otra cuestión es cuánto se pueda ver perjudicado su negocio si los grandes consumidores rebajan los contratos, porque en un área  formada por centenares de pymes, muchas podrían acabar cerrando.

Sin capacidad de presión

Es evidente, entonces, que existe un desequilibrio en la fuerzas, a pesar de que el aprovechamiento forestal tiene su propio sistema jerárquico, con empresas medianas y grandes, y microempresas que trabajan para ellas. La prueba de esta disparidad es que la presión que han ejercido en las últimas semanas ha incomodado a las pasteras, pero no tanto como cabría esperar. El volumen de madera que entra en las plantas de Ence ha bajado, pero su productividad se ha resentido poco. Tiene montes propios, madera de reserva y contratos directos con propietarios, como con Promavi, que no se han visto afectados por la rebaja.

Las pasteras portuguesas, Celbi y Portucel, se abastecen principalmente en Portugal, por lo que tienen fácil respuesta al corte de suministro. Este es el handicap que deberán manejar los proveedores gallegos y asturianos amotinados a la hora de entablar conversaciones con las pasteras.
Suscribir a boletines

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad