El papel de fumar sigue siendo un negocio redondo

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INDUSTRIA TABAQUERA

Jordi Mercader

22 de junio de 2011 (13:52 CET)

Cuando en 1725 la familia Miquel empezó a fabricar papel a mano no pensaba que casi tres siglos más tarde mantendría la actividad, sería además un buen negocio y estaría situado en punta tecnológicamente hablando. Y el éxito se debe, casi exclusivamente, a su apuesta por la producción de papel de fumar.

Si al principio la familia Miquel tenía una actividad artesanal, el grupo Miquel Costas i Miquel es ahora un potente conglomerado con una economía saneada, perfectamente internacionalizado y que gracias a su apuesta por la investigación y el desarrollo lidera proyectos como la producción de papel de cigarrillos autoextingible, que, será obligatorio en la UE a partir de 2012.

El grupo produce papel para las principales marcas de cigarrillos del mundo, además de librillos de papel de liar, entre ellos, posee la conocida marca Smoking. También fabrica pastas textiles y porosas para elaborar, por ejemplo, boquillas.

La empresa se constituyó como sociedad anónima en 1929 y hoy la componen nueve sociedades especializadas en todo el proceso del papel, desde la investigación a la venta. Por lo que respecta a las fábricas, el grupo produce en Tortosa (Tarragona), pasta especial y textil para cigarrillos y para el sector industrial. En la planta de Barcelona fabrica papel de liar blanco y papel autoextingible. En la fábrica de Mislata, (Valencia), produce papel Biblia y papel destinado a envoltorios de alimentación. En Capellades Miquel fabrica librillos de papel de fumar y en la Pobla de Claramunt, produce papeles industriales. A estas factorías sumará dentro de 18 meses una nueva planta de producción también en La Pobla de Claramunt, donde invertirá 45 millones de euros. En esa fábrica se producirán papeles industriales y tecnológicamente sofisticados. Esta última inversión supondrá la creación de 60 nuevos puestos de trabajo directos y hasta 300 indirectos.

Inversión sin endeudamiento

Desde estas factorías el grupo, que tiene una historia centenaria, vende y exporta a todo el mundo, y en cantidades nada despreciables. El año pasado la facturación sumó 180 millones de euros, un 11,51% más que en 2009. El beneficio se situó en 20 millones, un 15,61% más que el año anterior y las inversiones sumaron 11 millones. Todo ello sin que el grupo registre ningún endeudamiento, según destaca su presidente Jordi Mercader. Una de las claves de estos resultados es la prudente política seguida, por ejemplo, al compensar a los accionistas: el retorno en forma de dividendo rara vez supera el 30% sobre los beneficios.

“Cuando se habla de lo que tiene que ser una empresa, siempre se menciona que debería poseer tecnología propia, apostar por la investigación y el desarrollo y estar perfectamente internacionalizada. Modestia aparte, todos estos aspectos los cumple el grupo Miquel”, asegura su presidente.

Clúster tecnológico

En la línea de mantenerse en vanguardia tecnológica, Miquel piensa ubicar en la comarca de la Anoia en la provincia de Barcelona, “algo parecido a un clúster especializado en investigación” para ello se aprovecharían las instalaciones de las tres fábricas ubicadas en este punto de Catalunya, dos en la Pobla de Claramunt y la de Capellades.

A pesar de que el suministro de material para el fumador es la clave de la empresa, sus directivos no cejan en buscar la diversificación, de forma que el peso de esta especialización disminuya. En este sentido, si en 2009 el sector tabaquero representaba el 63% de la facturación de Miquel, en 2010 descendió 3 puntos en favor de los productos industriales, especialmente los vinculados al papel para la industria alimentaria.

La empresa, explica Mercader, quisiera mantener en los próximos años un ritmo de inversión equivalente a unos 15 millones por temporada, fondos que se destinarían a incrementar la capacidad de su producción en las fábricas y en mejorar la calidad y especialización de sus productos.

La nueva fábrica y la ampliación prevista en la producción supondrán, según Mercader, un reto “porqué en el mundo del tabaco difícilmente aumenta el consumo, con lo que deberemos arrebatar cuota de mercado a otros competidores”. Todo ello lo explica el presidente de Miquel después de considerar que en la situación en la que se encuentra el grupo lo fácil sería sentarse en los laureles. Nada de eso, para ejemplificar la ambición de la sociedad, la junta de accionistas deberá aprobar una propuesta de stock options relacionada con el valor bursátil para compensar a sus directivos si se alcanzan las metas propuestas. Todo ello gracias al placer de fumar.

El capital mayoritario de Miquel i Costas es el de la familia fundadora, en segundo lugar está Caixa Penedès con un 18% y con un 30,57% otros grupos familiares
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