El ojo inversor de Bhavnani no lo ve claro

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La cautela sigue presidiendo las compras, tanto financieras como inmobiliarias del hindú

Ram Bhavnani

25 de agosto de 2013 (20:42 CET)

La información pública que cada trimestre ofrecen las SICAV de inversores como Ram Bhavnani, el hindú septuagenario afincado en Tenerife, sirve de barómetro para intentar ver hacia dónde se va a canalizar el dinero en los próximos meses.

Y, a tenor de los últimos datos de sus dos sociedades, Laxmi y, sobre todo, Kalyani, la cautela sigue presidiendo las compras, tanto financieras como inmobiliarias. Así, para lograr aumentar el patrimonio de Kalyani por encima de los 181 millones de euros la cosa resulta de lo más sencilla.

Renta variable exterior

Riesgo mínimo e ir a lo seguro, comprando a manos llenas renta fija cotizada a más de un año. Tanto deuda pública, del Estado y de la Comunidad de Madrid, como emisiones de renta de empresas privadas. Y desconfiar de la renta variable española, salvo contadas excepciones como las de BBVA, Bankia y Grifols, para volver a dar un margen de confianza a la renta variable exterior. Sobre todo francesa, con la compra de importantes paquetes de acciones de empresas como BNP, Carrefour, LVMH o Vivendi.

Un marco, en el que ahora se mueve Bhavnani, que ha cambiado mucho desde aquellas ya lejanas épocas cuando los bancos le daban crédito sin rechistar para comprar acciones de la propia entidad financiera, y luego amortizar los préstamos con los dividendos percibidos. Ahora, como el propio hindú suele decir, ir a los bancos es perder tiempo porque no van a dar un euro a nadie, sencillamente porque no tienen.

Inversión financiera


Entonces sí. Y aquellos créditos posibilitaron operaciones que, en algunos casos, gracias a comprar en el momento oportuno, le permitieron obtener unas plusvalías de unos 600 millones de euros. Lo logró cuando compró acciones del Central Hispano y el Santander se quedó con la histórica entidad. Cuando el Zaragozano (del que poseía el 10%) lo compró Barclays o, el gran ‘pelotazo’, esos 800 millones de euros que en 2007 le pagó la gala Crédit Agricole por su casi 15% de Bankinter, obteniendo en la operación 400 millones limpios de polvo y paja.

Los que, desde entonces, trata de rentabilizar a pesar de algún que otro varapalo, como el que en 2009, coincidiendo con la muerte de su hija, le supuso tener que malvender casi un 2% de las acciones que poseía del Banco Popular para atender la amortización de un préstamo. Solo obtuvo 150 de los 250 millones que le había costado la compra de casi 24 millones de acciones de la entidad presidida por Ángel Ron.

Mercado europeo

Todo, eso sí, muy medido y calculado con el sinfín de traders que le asesoran en sus movimientos, ahora ya muy calculados. Porque, como se recoge en el informe trimestral de Kalyani, su principal SICAV, “las incertidumbres, especialmente en los volátiles mercados europeos, siguen sin despejarse y obliga a replantear nuevos escenarios de inversión en términos de rentabilidad y riesgo”.

Estrategia que pasaría por compras especulativas aprovechando un rebote de la volatilidad como el que se está viviendo durante este mes de agosto. Al respecto, veremos si los 717.000 euros invertidos en Bankia durante el segundo trimestre de 2013 se quedan ahí o aumentan de manera significativa.

Mercado financiero e inmobiliario

Si bien su fuerte es la inversión financiera, Bhavnani tampoco le hace ascos al inmobiliario. Y, aunque se trata de un sector que le ha dado no pocos quebraderos de cabeza con cada vez más inquilinos que no pagan el alquiler de pisos y locales, suele estar atento a los grandes activos, con rentas aseguradas, que suelen ponerse en venta.

Así, la pasada primavera no dudó en desembolsar 42 millones para comprar la sede del Deutsche Bank en pleno paseo de la Castellana. Un precio excesivo para algunos, pero que supone ingresar casi 3 millones de euros de renta, la que pagará la propia entidad alemana durante los próximos 20 años.
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