Liu Quitao, presidente de la china CCCC, junto al presidente panameño, Juan Carlos Varela. EFE

El nuevo dueño del Grupo Puentes suma líos judiciales en diez países

El gigante chino CCCC, comprador de Puentes y Calzadas, figuró ocho años en la 'lista negra' del Banco Mundial tras un caso de corrupción en Tailandia

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ya tiene en su mesa la documentación con la venta del Grupo Puentes y Calzadas a China Road & Bridge Corporation (CRBC). Del regulador depende que se dé luz verde a esta operación que implicaría el traspaso de la firma gallega a un gigante chino que acumula luces y sombras.

China Road & Bridge Corporation es una filial de China Communications Construction Company (controlada por el Gobierno asiático), el quinto mayor grupo de construcción chino, que suma más de 60.000 millones de euros de facturación y casi 140.000 empleados en todo el mundo, pero que ha mantenido litigios en al menos una decena de países y que en su día llegó a ser vetada por el propio Banco Mundial.

En 'listas negras'

El organismo decidió incluir a CRBC y, por consiguiente, a todo el grupo chino en su lista negra y apartarla de cualquier adjudicación que estuviese sufragada, en parte, con sus fondos entre los años 2009 y 2017. La decisión se produjo después de haber detectado prácticas fraudulentas por parte del grupo en un macrocontrato de autopistas en Tailandia.

El grupo que ahora se prepara para tomar las riendas de Puentes y Calzadas acumula otros conflictos judiciales en buena parte del sudeste asiático. China Harbor Engineering Company (CHEC), la firma que tras su fusión con CRBC creó el gigante CCCC, vio cómo el año pasado el Gobierno de Bangladesh decidía cancelar su contrato para construir una autopista entre Dacca y Sylhet y vetaba a la compañía después de que saltase a luz que esta había sobornado al responsable de transportes del Gobierno con pagos de hasta 60.000 dólares.

Un escándalo de sobornos de CHEC también salpicó al propio hijo de la exprimera ministra de Bangladesh, Khaleda Zia, que fue condenado a seis años de cárcel después de que se probase que había recibido pagos de la compañía china y de una filial de Siemens durante los seis años de mandato de Zia (2001-2006). El objetivo era, según recogieron los jueces en la sentencia, buscar un trato de favor en la adjudicación de contratos. 

De Malasia a Kenia

Sri Lanka, Malasia, India, Canadá, Australia, Birmania y, más recientemente, Kenia (en donde el año pasado fueron arrestados siete directivos acusados de realizar sobornos a autoridades) son otros de los países en lo que el grupo CCCC se ha visto salpicado por conflictos judiciales. También en Tanzania, país en el que se registró un nuevo caso de corrupción le valió un veto por parte del Banco Africano de Desarrollo (AFBD, por sus siglas en inglés) para participar en proyectos financiados con sus fondos entre los años 2014 y 2017.

Esta situación no le ha impedido, sin embargo, hacerse con una cartera de pedidos valorada en casi 220.000 millones de euros (a los que se suman los casi 300 millones de Puentes y Calzadas) y echarse sobre la espalda proyectos de renombre. Entre ellos, la construcción del cuarto puente sobre el Canal de Panamá o convertirse en la contratista de referencia en uno de los mayores proyectos de infraestructuras que se encuentra ahora mismo en marcha.

Y es que CCCC es la principal adjudicataria de las obras del llamado proyecto Belt and Road. Se trata de la iniciativa impulsada por el Gobierno chino a imagen y semejanza de la antigua Ruta de la Seda para poner en marcha una serie de enlaces marítimos y ferroviarios entre China y Europa que pasa por Kazajstán, Rusia, Bielorrusia o Polonia y que termina en Alemania, Francia y el Reino Unido.

Un artículo de Javier G. Casco

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