El naval recupera la fe: "Tenemos tres años de trabajo a buen nivel"

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En el sector están convencidos de alcanzar los niveles de actividad previos a la crisis

Botadura del flotel de Pemex en las instalaciones de Navantia Ferrol | EFE

en A Coruña, 07 de mayo de 2016 (15:42 CET)

Australia ha sido el mejor incentivo para el optimismo del sector naval. El mayor encargo recibido por Navantia en casi una década ha devuelto la fe a un área económica clave para Ferrol y Vigo, que si bien desde el año pasado detectaba síntomas de recuperación, las dificultades para cerrar contratos dilataba su prolongado via crucis.

El último informe del Ministerio de Industria, correspondiente al primer trimestre del año, señalaba que la cartera de pedidos en Galicia se situaba 96.405 CGT (Tonelaje Bruto Compensado), el 33% del total, todavía lejos de la cartera del País Vasco, pero con carga de trabajo para Metalships, Armón, Cardama, Freire y, en menor medida, Vulcano. Además, éstán en construcción los floteles de Pemex en Barreras y Navantia.

El macro contrato de los buques logísticos australianos apuntala la tendencia al alza y "llega en un momento clave para la industria de Ferrol y Galicia". "Serán más de 2.200 empleos los que representan estas construcciones y sobre todo supondrá una recuperación de actividad que confiamos sea un empuje hacia la consecución de otros pedidos como las fragatas australianas", expone Enrique Mallón, secretario general de la patronal del metal Asime. "Podemos estar obteniendo más de tres años de trabajo a buen nivel", concluye.

La clave del contrato, al margen de las buenas relaciones comerciales de Navantia con Australia, está para Asime en la capacidad de los astilleros públicos y la industria auxiliar en este segmento, donde "son líderes en conocimiento y esto es lo que entendemos ha predominado en la decisión del Gobierno australiano".

El encargo llega tras una mejora notable en las relaciones entre la Xunta y la dirección de Navantia, encabezada por José Manuel Revuelta, quien recibió duras críticas del Gobierno gallego no hace tanto, cuando las gradas estaban vacías y su gestión no proporcionaba encargos a los astilleros.
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