El naval busca alianzas con ACS, Iberdrola y Gamesa para irrumpir en la eólica marina

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El sector considera que colarse en la cadena de suministros de las multinacionales españolas es un objetivo “estratégico”

Manifestación en Vigo en contra de la devolución del 'tax lease' / EFE

20 de enero de 2014 (21:51 CET)

Empresas gallegas tradicionalmente posicionadas en el sector de construcción naval promueven alianzas con varias de las multinacionales españolas más punteras en el campo de las energías renovables, con vistas a entrar como proveedores cualificados para su creciente negocio internacional. Si hace unos meses se hablaba de esta opción como posible tabla de salvación alternativa ante el estado comatoso de las construcciones navales en Galicia, ahora parece tomar forma con los primeros contactos oficiales.

Fuentes de la patronal gallega Asime, así como de la constructora ACS, a través de su división Dragados Offshore, la energética Iberdrola y el fabricante vasco Gamesa (tres de los principales líderes españoles y entre los mayores de la UE en este campo), han confirmado a Economía Digital la existencia de conversaciones para que las industrias gallegas formen parte de su cadena de suministros en “actividades y proyectos de futuro”. A estas sociedades españoles se añade la británica The Crown Estate, también interesada en contar con la tecnología gallega.

Aerogeneradores

Las compañías gallegas, según fuentes de las negociaciones, fabricarían todo tipo de componentes y aportarían todo tipo de logística para los aerogeneradores marinos, desde parte de sus mecanismos internos como sus sistemas de pilotaje, anclaje y mantenimiento en el fondo del lecho marino. Incluso las aportaciones del naval gallego pretenden ampliarse a la materialización de construcciones de buques especializados para auxiliar estos campos eólicos mar adentro, si bien este apartado, según reconocen fuentes de la patronal Asime, “es más lejano”.

De concluir fructíferamente las negociaciones entre las partes, supondría una paso de gigante para las empresas gallegas, de modo que irrumpirían por la puerta grande en unos de los campos de la explotación energética de las fuentes renovables que está llamado a ser el complemento natural de la eólica terrestre. Países comunitarios como Gran Bretaña y Alemania han decidido apostar por este tipo de fuente renovable, cuyos proyectos a nivel mundial supondrán una cifra de negocio estimada de unos 140.000 millones de euros hasta el año 2020.

Primeros pasos

La presencia inmediata de empresas gallegas en el sector eólico marino tiene su mejor aval no sólo en que ya se han construido aerogeneradores para los parques terrestres desde hace dos décadas, cuyo exponente concreto fue un contrato entre Navantia y Siemens por el que se suministraron torres eólicas, sino que existen ya diseños actuales para buques encargados de la instalación y mantenimiento de estos parques. Navantia, además, ya propuso diseños de subestaciones sumergibles como nueva aportación tecnológica a un campo en vías de consolidación.

En este momento, Iberdrola es la punta de lanza del sector español en el exterior, a falta de su prácticamente inexistente desarrollo en aguas soberanas españolas. A través de su filial Scottish Power, y precisamente en colaboración con ACS, la eléctrica vasca está desarrollando junto con otras firmas europeas un proyecto que se desplegará por miles de kilómetros cuadrados a unos 30 kilómetros de distancia de la costa británica. Además de ACS e Iberdrola, también se encuentra bien posicionada en el proyecto Repsol, junto con otras compañías europeas, como la sueca Vattenfall o la alemana Siemens.

Revitalización de ciudades


El negocio eólico marino está revitalizando industrialmente ciudades inglesas y escocesas, que se han beneficiado por la explosión de proyectos multimillonarios a cargo de los gigantes del sector. Estos han acudido en diferentes consorcios a los megaproyectos previstos en las Islas, ante las facilidades y la decidida apuesta del Gobierno del 10 de Downing por este tipo de recursos.

Desde la patronal gallega se insiste en que se trata de una “oportunidad estratégica” para diversificar el negocio, y subrayan que al margen de los contactos entre compañías nacionales para el desarrollo de proyectos de cooperación, también esperan “una cierta implicación y compromiso del Gobierno español” para ayudar a su sector empresarial a crecer en el mercado exterior comunitario.
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