El maná de la crisis para KPMG

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La auditora de Pescanova y del 'banco malo' crece exponencialmente en la España de las quiebras

El presidente de KPMG en Europa, John Scott | EFE

21 de julio de 2013 (18:12 CET)

A John Scott le acaban de premiar en KPMG por su buena labor al frente de la auditoria en España. Desde el próximo 1 de octubre será también vicepresidente global de la firma y presidente de KMPG en Europa, Oriente Medio y África. Se espera que logre, como aquí, hacer valer su capacidad de anticipación al mercado.

No es de extrañar. Con esto de la crisis, esta compañía se está literalmente forrando. No se lleva todos los contratos, pero lo parece. A pesar de la tradicional confidencialidad a la que están obligados por sus clientes, su nombre aparece por todos los lados. Y es que, además de su labor primaria de auditora, está metido de lleno en ejecuciones concursales, elaboración de planes de negocio de empresas de todo tipo, operaciones de venta de activos inmobiliarios, y lo que se tercie.

El negocio redondo


Se trata de un negocio redondo. Hacen previsiones sobre lo que sea y, después, cuando no se cumplen, les vuelven a contratar para rectificarlas. El pasado verano, por la valoración de activos inmobiliarios efectuada entre junio y agosto, el Banco de España les endosó, en diferentes contratos, casi cinco millones de euros.

Posteriormente, Belén Romana, en cuanto llegó a la presidencia de Sareb, les contrataba para elaborar el plan de negocio del banco malo. El mismo que acaba de ser puesto en entredicho tanto por la Comisión Europea como por el Fondo Monetario Internacional (FMI), criticando que se tendría que haber basado en unas proyecciones de precios más conservadoras, y dejando caer que, una vez realizada la due diligence sobre los activos de Sareb –la que coordina el gabinete de abogados Clifford Chance y donde KPMG presta servicios de revisión de precios de transferencia– ese plan de negocio a 15 años vista deberá ser rectificado. ¿Se imaginan quién será el encargado de hacerlo?

Quiebras de empresas


El de Sareb es uno de los platos en el que está mojando y lo va a seguir haciendo KMPG (también se le ha encargado la gestión del primer FAB para canalizar la conocida operación Bull, la venta del primer gran lote de activos), pero no es, ni con mucho, el negocio más lucrativo, aunque sí prestigioso por tener que lidiar cada día con los principales fondos de inversión internacionales, con todo lo que eso supone.

Desde luego un negocio mucho menos oneroso que el derivado de la crisis, como son las quiebras de las empresas. A más insolvencias, más dinero para los bolsillos de los administradores concursales. Y contra más tiempo duren los concursos de acreedores y mayor sea el pasivo, mejor que mejor.

La huella en Pescanova

Hace un año, KPMG constituyó una sociedad para tenerlo todo atado y bien atado en este campo. Se trata de abordar el asunto desde punto de vista integral para cobrar, por un lado, como administrador concursal (precios tasados en cada una de las fases del concurso y en función del monto del pasivo) y, por otro, como los perfectos valedores para elaborar el plan de viabilidad de la empresa concursada. Dos pájaros de un tiro.

En Pescanova, la huella de KPMG tampoco pasa desapercibida. Tras el demoledor informe de la auditoría forense sobre los casi 1.000 millones de deuda oculta que han provocado la dimisión como presidente de Manuel Fernández de Sousa, la auditora va a ser, a instancias de las entidades financieras acreedoras, la encargada de elaborar el plan de viabilidad futura de la pesquera.

Venta de patrimonio


La compañía presidida por el británico-español John Scott tampoco le hace ascos a la venta masiva que se avecina de patrimonio inmobiliario público. Son muchos los planes a realizar y muchas las comisiones a cobrar por cada activo vendido. De momento, ya se han quedado con el negocio de RTVE.

Hace un mes la corporación presidida por Leopoldo González-Echenique escogía a la auditora para vender tres docenas de inmuebles valorados en 200 millones de euros, además de gestionar el cambio de uso de algunos de ellos para facilitar una mejor venta. No será el único.
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