El jefe de Naturhouse, con la ayuda de José María Castellano, salva in extremis la química Sniace

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Félix Revuelta, amigo del ex presidente de Novagalicia, pondrá tres de los 15,6 millones necesarios para que reabra la factoría de la compañía en Torrelavega

Factoría de Sniace en Torrelavega. /EFE

Madrid, 19 de mayo de 2016 (01:00 CET)

Los trabajadores de Sniace, la empresa química cántabra productora de celulosa, llevan tres años en un sinvivir por las dificultades financieras que atraviesa la sociedad, con la soga de la liquidación permanentemente puesta en su cuello.

Y afrontaban esta semana, crucial para el devenir futuro, con más incertidumbres que certezas. Sobre todo una, la relativa a saber si sale adelante la ampliación de capital por 15,6 millones. De no hacerlo, la empresa irá automáticamente se disolvería.

Al final, aunque habrá que esperar unos días hasta conocer el balance definitivo de la ampliación, una noticia ha llenado de optimismo a toda la comarca cántabra del Besaya, donde Sniace tiene su fábrica principal.

El plazo de suscricpión preferente acaba este jueves, el de asignación adicional dentro de una semana, y el discrecional el próximo 26 de mayo, para que las nuevas acciones coticen el 6 de junio.

Como ha sido, que el empresario Félix Revuelta –presidente de Naturhouse y principal accionista de Sniace–, además de suscribir las acciones preferentes por el 10,1% del capital que atesora, se ha comprometido a comprar títulos adicionales hasta poner tres millones de euros.

El papel de Castellano

Todo un alivio. El compromiso del empresario riojano se entiende cómo el pistoletazo de salida para que el resto de accionistas de referencia y otros inversores interesados pongan los casi 13 millones restantes. La ampliación supone la emisión de 155,9 millones de acciones nuevas que, caso de su suscripción total, dejaría el capital de Sniace en 23,4 millones de euros.

En esa batalla se mezcla el nombre de José María Castellano, ex presidente de Novagalicia y amigo de Revuelta. Castellano es consejero de Naturhouse desde octubre del 2014, incorporación previa a la salida a Bolsa de la compañía, y desde junio del año pasado consejero independiente del grupo químico Sniace, para el que sonó como posible presidente.

Además de Revuelta, José Luis Fernández Martínez y Sabino García Vallina se reparten otro 12,6% del capital de Sniace. El empresario torrelaveguense Fernández Martínez declara, a través de la promotora SJ Ocho Promociones y Obras, el 7,11%, mientras García Vallina –la segunda fortuna de Asturias tras los Masaveu– cuenta con el 5,53% de Sniace por medio de TSK Electrónica y Electricidad.

Nuevos inversores

De seguir ambos los pasos del presidente de Naturhouse, de suscribir la parte que les toca por el capital que ostentan y comprometerse a aportar una cantidad adicional por el mismo importe, serían casi siete millones los que quedarían cubiertos de la ampliación. Menos de la mitad, por lo que tendrían que ser nuevos inversores los que acudieran para poner los nueve millones que faltarían.

Con todo, de salir adelante la ampliación, no se puede cantar victoria. Se podría, eso sí, volver a abrir la factoría de Torrelavega, de manera que se pudiera, poco a poco, facturar de nuevo por el negocio recurrente. En los últimos años, el escaso volumen de ingresos ha procedido prácticamente de la venta de madera.

Sniace sobrevive vendiendo madera

Actividad que, en el primer trimestre de 2016, aportó 1,3 millones de euros, insuficientes para pagar a su plantilla actual de 38 empleados. Al final, el ebitda se mantuvo en 628.000 euros negativos y las pérdidas se elevaron a 1,2 millones de euros. En la actualidad, tras la quita de 54,4 millones obtenida en el convenio de acreedores, el grupo químico suma un pasivo financiero de 146 millones.

Dando por hecho que la ampliación sale adelante, quedarían por resolver grandes flecos, como el pago de los casi 50 millones que la compañía debe a Hacienda y a la Seguridad Social, saber de dónde van a salir más de ocho millones para reiniciar la actividad, si se van o no a obtener ayudas públicas para afrontar el plan de jubilaciones y, ligado con este asunto, el que más importa en la comarca del Besaya, la readmisión de 326 de los 533 trabajadores que fueron despedidos en el ERE de extinción de 2013.

Readmisión de 326 trabajadores

Tras dictaminar la Audiencia Nacional, en julio de 2014, que el ERE se ajustaba a derecho, el litigio, para tratar de revertir el expediente de extinción por otro de suspensión, fue analizado este miércoles por el Tribunal Supremo, que debe resolver el recurso presentado.

Para llevar a cabo la reversión, y que el Alto Tribunal la valide, hace falta dinero. La compañía estima que se generaría un pasivo de 16 millones de euros. Al estar solo contabilizados algo más de nueve, los casi siete restantes se convertirían automáticamente en deuda.
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