El director general de Unipost, Pablo Raventós, entra en la sede de la compañía en L'Hospitalet (Barcelona) mientras la Guardia Civil realiza un registro en la misma. EFE

El hombre que hundió Unipost se niega a bajarse su sueldo de 34.000 euros

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Pablo Raventós, director general de Unipost, desoye las peticiones del administrador concursal mientras que la plantilla acumula retrasos en las nóminas

Carles Huguet

El director general de Unipost, Pablo Raventós, entra en la sede de la compañía en L'Hospitalet (Barcelona) mientras la Guardia Civil realiza un registro en la misma. EFE

en Barcelona, 23 de enero de 2018 (12:28 CET)

Hace más de un año que prorratea, o directamente impaga, las pagas dobles y retrasa el pago de las nóminas. Desde que entró en concurso de acreedores es habitual que fraccione los salarios de los 2.200 trabajadores que emplea y tiene un marcha un expediente de regulación de empleo (ERE) para toda la plantilla.. No obstante, sus emolumentos, ni tocarlos. Es la historia de Pablo Raventós y Unipost, en concurso de acreedores desde el mes de julio con unas deudas que rondan los 50 millones de euros.

El consejero delegado de la compañía de servicios postales percibe un sueldo de 34.000 euros mensuales y, a pesar de las peticiones realizadas por el administrador concursal –en manos de Jausas Legal–, se niega a rebajárselo. “Hasta que no se entre en fase de liquidación, no se puede tomar el control real de la empresa”, señalan fuentes inmersas en el procedimiento.

Los empleados han puesto el grito en el cielo. El sindicato CGT lamenta que el directivo no estuviera incluido en la primera fase del ERE o su sueldo haya sido suspendido “siendo uno de los salarios más importantes de toda la empresa”. Hasta que la compañía no entre en liquidación, el administrador no podrá realizar el recorte. Y todavía faltan, al menos, 50 días para que eso ocurra.

El día 10 de enero, el juzgado de lo mercantil número 7 de Barcelona dio a la familia un plazo de 60 días para vender la sociedad o la enviaría a liquidación a petición de Jausas. Sólo la aparición inesperada de un comprador salvaría la compañía después de que el magistrado atendiera las peticiones de la saga catalana.

Los sindicatos piden la culpabilidad del concurso para la familia Raventós

La gestión de los Raventós durante los últimos años ya motivó que los dos sindicatos mayoritarios (CCOO CGT) pidieran la culpabilidad del concurso. La estirpe no contribuye a despejar las dudas: no facilitó el acceso del administrador al libro de socios ni al libro de actas para la elaboración de su informe provisional.

De este modo, se ocultaron los accionistas de la compañía y sus participaciones al emisario del juez. Si bien es conocido que la saga catalana controla la compañía de servicios postales, jamás han desvelado el reparto desde que Deutsche Post se deshizo del 37% del capital que poseía en favor de la familia.

Jausas también investiga todos los movimientos realizados con empresas del grupo en los últimos dos años. Como denunció Economía Digital, entre ellas está la sociedad Patinage Consultadoría e Marketing, con sede en Madeira, un territorio que ofrece beneficiosas condiciones fiscales a sus empresas. 

Años de ajustes laborales

Pero el historial de recortes en Unipost viene de lejos. En el año 2011, el primero en presentar pérdidas, realizó su primer ajuste. La empresa presentó un ERTE, pero el tiro le salió por la culata: tuvo que afrontar un aumento salarial general y los costes subieron 1,29 millones de euros. Un año después, un segundo ajuste redujo la jornada de 1.972 personas en un 25%.

En 2013 llegó el tercer recorte laboral, este para la totalidad de la plantilla. Practicó otra reducción de jornada y una rebaja del sueldo. Sin embargo, no pudo aplicar los 250 despidos que planteaba de inicio. Para no perder la costumbre, 2014 sumó el enésimo ERTE al currículum de Pablo Raventós. Así, la plantilla ya se redujo el 11% entre 2012 y el fin de 2016.

Ahora, la sociedad se enfrenta al ajuste definitivo. ​Con un ERE para la totalidad de la plantilla sobre la mesa, la primera fase –ya aplicada– afectó a 560 personas. La segunda fase se implementará de manera progresiva hasta que la firma caiga en liquidación.

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