El grupo Halago negocia la compra de la fábrica de Panrico en Santiago

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La planta cerrará el 31 de septiembre si no se llega a un acuerdo con alguna empresa del sector

Antigua fábrica de Donuts en Santiago

28 de agosto de 2012 (20:56 CET)

El pasado 18 de julio el grupo de pan de molde y bollería industrial Panrico anunció su intención de cerrar la factoría que tiene en Santiago, dentro del proceso de ajustes que está llevando a cabo. La fecha prevista para el cierre es el 31 de septiembre. Sin embargo, según ha podido saber Economía Digital, la firma gallega Halago estaría interesada en hacerse con la antigua fábrica de Donuts compostelana, que da trabajo a más de cien personas.

Según el comité de empresa de la planta de Santiago, desde el inicio de las negociaciones con la compañía, esta siempre apuntó su disposición a facilitar la venta de la planta compostelana a otro grupo empresarial en caso de existir interés.

Fuentes conocedoras de la situación han informado que efectivamente, el grupo Halago, con sede en Verín (Ourense) estaría interesado en hacerse con la factoría, si bien aseguran que no habría nada cerrado por el momento.

Grupo con proyección en Portugal

El grupo Halago es una mediana empresa de origen familiar que ha alcanzado una considerable expansión en el mercado portugués. Fundada en 2004, sus productos se distribuyen tanto en el país luso, como en España y Andorra.

Parte de la producción de Halago, como las magdalenas, se lleva a cabo en sus filiales aunque también cuenta con productos de algunos fabricantes europeos de marcas blancas e incluso tiene fábrica en Portugal. La planta santiaguesa daría cobertura a la expansión de la marca en el país vecino.

Sin embargo, y al margen de estas negociaciones --que no han sido confirmadas ni desmentidas por Panrico-- la plantilla de Santigo sigue demandando la mediación de la Xunta o incluso su aportación económica para poder facilitar la venta a una tercera compañía e evitar los despidos. Aseguran que si el cierre de la factoría se hace efectivo se podrían destruir unos 300 puestos de trabajo entre directos e indirectos en la comarca compostelana. 

La intención de la dirección de Panrico, es repartir la producción de la planta gallega entre las factorías que tiene en Córdoba, Madrid y Barcelona y que ya sufrieron un proceso de ajustes muy duro en el pasado.
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