El Gobierno negocia con Repsol y Gas Natural para que Navantia construya sus nuevos gaseros

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Quiere garantizar la construcción de cuatro buques para la compañía en Ferrol y Cadiz, al que optan astilleros asiáticos

Protesta de los trabajadores de Navantia en Ferrol

14 de noviembre de 2013 (03:11 CET)

Mientras el esperado flotel de la mexicana Pémex, atascado desde hace ya más de un año, no llega, Navantia sigue buscando nuevas tablas de salvación. La más prometedora es la construcción de cuatro gaseros --con opción a un quinto-- para la sociedad Stream, participada por Gas Natural y Repsol. El consorcio empresarial necesita los buques para una nueva ruta de explotación gasística entre Estados Unidos y Japón. Y el Gobierno quiere que los construya el astillero público, en situación permanente de alarma por la falta de carga de trabajo.

Navantia presentará una oferta para que los cuatro gaseros los construyan entre los centros gallegos de Ferrol y Fene, las plantas gaditanas de San Fernando y Puerto Real y la factoría privada de Sestao en el País Vasco. Pero la misión entraña dificultades. La principal, que los astilleros asiáticos, que ya han realizado una decena de buques para Stream, pueden ofrecer precios más competitivos, ya que sus costes salariales son más bajos.

Por ello, el Gobierno se ha puesto manos a la obra para intentar acercar posturas con las dos empresas del consorcio, Gas Natural y Repsol, y con los armadores elegidos por esta para fletar los buques, Knusten y Elcano.

El precio y algo más

El objetivo es establecer un precio que satisfaga a ambas partes lo suficiente como para que los gaseros acaben en el astillero público, pero ello implicará una oferta a la baja de Navantia, que pueda igualar o acercarse a la de las empresas asiáticas. A la baja, pero con garantías de llevarse el premio gordo. Y es aquí donde entran las conversaciones entre el Gobierno y las empresas implicadas, que ya no ocultan en Navantia.

En el Ejecutivo central creen que Repsol y Gas Natural deben jugar un papel decisivo para que el contrato se quede en los astilleros públicos, aunque tradicionalmente son los armadores, en este caso Knusten y Elcano, quienes tienen la última palabra. En medios andaluces apuntan a que el Gobierno está dispuesto a conceder beneficios fiscales a las empresas a cambio del contrato, pero ni Gas Natural ni Repsol han querido manifestarse al respecto. La única que se posiciona es Navantia, donde aseguran que las conversaciones están muy avanzadas.

El momento propicio


La magnitud de la actuación, cuatro gaseros con opción a un quinto, y el momento en que se produce el concurso para la construcción de los buques acrecentaron el interés del Gobierno. El 31 de diciembre de 2014 finaliza el veto de la Unión Europea que obliga a Navantia a que su construcción civil no supere el 20% de la facturación.

Aunque el encargo, según las estimaciones del astillero público, se cerrará en las próximas semanas, solo una pequeña parte de la ejecución se contabilizará el próximo año, mientras que el grueso de los trabajos computaría en los años siguientes, una vez superado el veto europeo.

Tabla de salvación

Del mismo modo, el momento es también delicado en Galicia. En Navantia Ferrol continúan los trabajos del segundo LHD para la Real Marina Australiana que saldrá de los astilleros, según informa el comité de empresa, en la primera quincena de diciembre. A partir de ahí, quedarían pequeños trabajos y tareas de remate en los destructores estadounidenses. Poco más.

Nada comparado con lo que significarían los cuatro gaseros de Repsol-Gas Natural. En el sector estiman que supondría millones de horas de trabajo que se prolongarían hasta 2017.

La envergadura del encargo hizo que el propio presidente de Navantia, José Manuel Revuelta, vinculara el futuro a medio plazo del astillero a los gaseros, así como al flotel de Pemex, ambos piezas clave para regresar a la viabilidad. La sociedad perdió 78,2 millones el año pasado y registró números rojos por valor de 43,2 millones en 2011.
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