El furtivismo vuelve a la mesa

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La crisis multiplica exponencialmente la actividades relacionadas con la comercialización ilegal de marisco

Un hombre come una vieira en una feria gastronómica

26 de octubre de 2012 (21:03 CET)

“Desde hace aproximadamente dos años, el furtivismo creció de forma espectacular de nuevo en Galicia. No sé de estadísticas, pero si dijese que creció un 1000% no me equivocaría”. Quien habla así de tajante es Xabier Aboi representate de CIG Mar. Si bien el fenómeno del furtivismo siempre estuvo presente en la comunidad gallega, la llegada de la crisis ha hecho que esta actividad se dispare.

Esta misma semana, la Guardia Civil intervino 200 kilos de vieira en las cercanías de Mugardos (A Coruña), mientras que el servicio de Guardacostas decomisó otros 234 kilos de centollas en un operativo puesto en marcha en Cambados. La operación se realizó debido a que este marisco se encuentra en época de veda y su extracción está prohibida hasta el próximo 4 de noviembre en las provincias de Pontevedra y de A Coruña y hasta el 2 de diciembre en Lugo.

Las noticias de estas intervenciones van apareciendo a cuentagotas en los medios. También esta misma semana se detectaron otros 95 kilos de pescado furtivo en Arousa, otros 15 en la Ría do Burgo. Durante todo septiembre también hubo numerosas denuncias en la zona de Ferrol de un aumento del furtivismo derivado de la escasez de almeja ... Desde el sector tienen claro que estos productos acaban "entrando en el mercado", agravando aún más la crisis en la que se encuentra sumida el sector.

Los productos “entran de nuevo” en el mercado

“No es un secreto que el marisco furtivo vuelve a tener una salida en la hostelería. Sobre todo en muchos establecimientos de las zonas de costa. Todo el mundo trata de recortar. Ahora mismo, la gente ya no va a comer marisco tanto como antes, por lo que hay quien busca que el producto le salga más barato. En los mercados también está presente de nuevo”, indican fuentes del sector, que reivindican un mayor control por parte de las autoridades y, sobre todo, que el furtivismo sea considerado delito penal.

Lo cierto es que el pasado 14 de octubre, el PP presentó una proposición no de ley para su debate en la comisión de agricultura del Congreso instando al Gobierno a que lo tipifique como un delito incluido en el Código Penal para endurecer las acciones legislativas. “La experiencia indica que quienes practican el marisqueo furtivo lo hacen amparándose en subterfugios y trucos legales, declarándose insolventes”, indicó el PP.

Furtivismo, delito penal

“Aquí tanto PP como PSOE ha hablado siempre mucho del tema pero no ha hecho nada. Efectivamente, el furtivismo va a seguir siendo una lacra para la economía gallega porque no se ataja de raíz, es decir, viendo estas acciones como un delito penal y multando también a los establecimientos o a aquellos que saben que compran el producto a los furtivos”, indica Xabier Aboi. “A estas alturas, ¿qué se recuerda ya de aquel escándalo de Toñi Vicente?”, dice Aboi en referencia a un caso que tuvo mucha repercusión en 2008 por la supuesta comercialización de vieiras tóxicas y en la que llegó a ser imputada una afamada restauradora compostelana.

Así las cosas, el sector culpa directamente a la crisis y a la falta de medios adecuados para erradicar estas prácticas al repunte del furtivismo. Marcos Lago, presidente de la Asociación Gallega de Comercializadores de Marisco (Agacomar) destaca que en el último año, han crecido los robos incluso en viveros de marisco de los puertos.

El sector de los mayoristas tampoco se libra de la crisis, más allá del furtivismo. “Realmente la crisis ha tamizado mucho el sector. Ha habido muchos cierres derivados de la reducción del mercado nacional, aunque también ha pesado mucho, la quiebra del mercado italiano”, indica.
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