El fondo Macquarie da la espalda a los proyectos mineros de Sacyr en Galicia

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La compañía australiana, que firmó un acuerdo con la constructora hace casi dos años, asegura que rechazó invertir en la mina de San Finx y que no ha colaborado en ninguna otra explotación

Manuel Manrique, presidente de Sacyr, y ubicación de las minas de San Finx

en A Coruña, 24 de noviembre de 2016 (06:14 CET)

El 15 de enero de 2015, Sacyr hacía oficial el acuerdo de colaboración firmado con Macquarie Capital, brazo inversor del grupo australiano Macquarie, para desarrollar proyectos mineros en España. La alianza permitiría a Valoriza Minería, la filial de la constructora que opera en este sector, obtener financiación y asesoramiento para llevar a cabo desarrollos mineros.

Casi dos años después de aquella alianza, Macquarie asegura que todavía no ha movilizado inversión alguna en proyectos conjuntos con Valoriza y que no hay ningún compromiso vinculante en el horizonte. En particular, manifiesta que rechazó "la oportunidad de participar en el proyecto de San Finx" que ofrecía Sacyr. "No hemos proporcionado financiación ni asesoramiento para este proyecto", zanja el grupo financiero.

Reaparecen problemas enterrados

La compañía australiana, en respuesta a un escrito remitido por la eurodiputada Lidia Senra, reiteraba que no tenía vinculación alguna con las minas de Lousame, según confirmó a este medio la representante de AGE. En el proyecto para reactivar San Finx, Sacyr preveía una inversión de 10 millones que generaría 60 empleos directos y 240 indirectos en la comarca. En este caso, los tendrá que asumir sin su potencial socio en materia de minería.

Según fuentes conocedoras de la explotación, la actividad en las minas es baja y ha tropezado con los problemas que ya se encontró el naufragado intento de Incremento Grupo Inversor, primer grupo gallego dedicado al wolframio que entró en concurso en 2013 e inició su liquidación al año siguiente. Entre estos obstáculos estarían la obtención de autorizaciones administrativas, los conflictos con las comunidades de montes vecinales o la carencia de un estudio de impacto ambiental.

Sacyr dice que puede asumirlo solo

La tramitación de un permiso de vertidos solicitado por el grupo de Manuel Manrique a la Xunta, ha provocado fuertes críticas por parte de colectivos ecologistas, como Adega; de grupos políticos, como el BNG; e incluso de las cofradías, por el riesgo de que los residuos de la actividad minera vertidos al río contaminen la Ría de Noia.

Sacyr ha reiterado que cuenta con los permisos administrativos necesarios para la explotación y que está comprometida con el medio ambiente. En declaraciones a Economía Digital, fuentes del grupo explican que debido al reducido tamaño del proyecto de San Finx puede asumirlo la compañía en solitario, y que Macquire Capital requeriría, a priori, explotaciones de mayor envergadura.

En cualquier caso, no cierran la puerta a que el fondo australiano puede participar en un futuro. También aseguran que tienen en marcha, en distintas fases de tramitación, una veintena de exploraciones. 

Directivos de Incremento Grupo Inversor

El brazo minero de la compañía, Valoriza Minería, explota San Finx a través de una filial creada ex profeso, Tungsten San Finx. Sacyr ha incorporado a parte del cuadro directivo del anterior intento de extracción en las minas de Lousame. Es el caso de los ingenieros Joaquín Eulalio Ruiz Mora y José Manuel Corbal Debén, que habían protagonizado varios procesos judiciales con sus ex-socios de Incremento Grupo Inversor y con las comunidades de montes vecinales.

Ambos son consejeros de European Tungsten Company, controlada por Sacyr con un 51% del capital. También ambos protagonizaron la reapertura de San Finx, la antigua mina que había servido wolframio para el armamento nazi en la Segunda Guerra Mundial, cuando ya se había iniciado la museificación de la zona, al considerarse agotado su uso comercial.

Los terrenos deberían esconder importantes reservas de wolframio y estaño –hasta un millón de toneladas, según fuentes del sector--, pero no las suficientes para convencer a Macquarie Capital.
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