El enjuague de la deuda corporativa de Abengoa no tiene parangón en el Ibex

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APALANCAMIENTO QUE NO GENERA CAJA

Felipe Benjumea, ex presidente de Abengoa

desde Madrid, 04 de diciembre de 2015 (02:00 CET)

La entrada en preconcurso de acreedores de Abengoa, tras no lograr el grupo vasco Gestamp el respaldo financiero para la doble ampliación de capital planteada sobre la ingeniería sevillana, ha generado dudas acerca de si otras grandes empresas españolas, que como la sevillana cuentan con activos de calidad y cartera repleta de contratos, podrían verse envueltas en una situación similar.

Pero un repaso a los balances de las compañías sirve para comprobar que el alcance de la deuda corporativa de Abengoa, con esos 5.828 millones de euros a septiembre de 2015, no tiene parangón en las empresas del Ibex. Deuda creciente, no asociada a pro­yectos, y que solo se puede des­cender amor­ti­zán­dola con ge­ne­ra­ción de caja, la que cada vez es menor.

El pozo sin fondo de la deuda garantizada por la matriz

Casi todas cuentan con apalancamiento corporativo más o menos controlado, con un porcentaje asumible de la deuda de la que responde la matriz. Pero, en el caso de Abengoa, si se suman bien todas las partidas financiadas, esos 8.900 millones de deuda bruta financiera que la compañía contabilizaba hasta finales de septiembre no son todos los que son. Sería el doble al sumar la financiación puente con garantía corporativa. Más de 10.000 millones, de los que 8.500 son deuda con recurso, respaldada por la matriz.

En esa financiación puente se encontrarían los más de 2.000 millones dispuestos para cinco proyectos en Latinoamérica (Brasil, Chile y México), cuyos contratos se elevan a más de 6.400 millones y para los que Abengoa solicitó a los bancos casi 5.300 millones.

Créditos que consumen pero no generan caja

Todo un entramado de so­cie­dades par­ti­ci­padas por Abengoa, que com­pran a su vez ac­tivos de la propia matriz, y que llevan apa­re­jados cré­ditos sus­critos y avalados por la cabecera, que consumen pero no generan caja, y que han llevado a deber 5.500 millones de euros a sus proveedores.

Parecía hace un año, cuando Abengoa se vio obligada a reformular sus cuentas por haber omitido 1.500 millones de deuda de una sus filiales que estaban respaldados por la matriz, que el asunto se podía encarrilar, pero, a la vista está, ha sido que no.

La ampliación, el punto de no retorno

Y el punto de no retorno se vio el pasado verano cuando, justo un día después de decir a los mercados que sus necesidades de capital estaban bien cubiertas, anunciaba la necesidad de ir a una ampliación de 650 millones de euros, al reconocer problemas de liquidez derivados de la rebaja de sus previsiones financieras.

Haciendo un repaso al desglose de las deudas de otras grandes empresas que, como Abengoa, también necesitan financiarse para iniciar los proyectos, se puede comprobar cómo la deuda corporativa (con recurso) está bajo control.

ACS, deuda corporativa controlada

Cojamos, por ejemplo, ACS, el grupo presidido por Florentino Pérez. Su deuda bruta corporativa, hasta el 30 de septiembre, era de 3.579 millones de euros, la tercera parte del total de endeudamiento financiero. Y se quedaba en un neto de 2.771 millones, con un resultado financiero corporativo que rebajaba en 30 millones, hasta 95, las pérdidas acumuladas en los nueve primeros meses de 2015, respecto al mismo periodo de un año antes.

Apalancamiento corporativo que incluye el contrato de financiación suscrito el pasado 13 de febrero por 1.617 millones de euros y el bono corporativo por 500 millones emitido en abril. Instrumentos, en ambos casos, con vencimiento en cinco años.

Ferrovial, balance positivo

En el caso de Ferrovial, su deuda corporativa bruta de 1.671 millones está más que cubierta, con una tesorería vinculada de casi 3.000 millones, lo que permite mantener una posición neta de tesorería corporativa positiva de 1.200 millones de euros.

Otro aspecto positivo de esta deuda con recurso del grupo presidido por Rafael del Pino lo representan los vencimientos a muy largo plazo. La mitad del apalancamiento corporativo vence entre 2018 y 2019 y la otra mitad entre 2021 y 2030.

Si nos fijamos en FCC, el grupo controlado por el magnate mexicano Carlos Slim contabiliza 3.527 millones de euros de deuda con recurso, de los que el 47,6% (unos 1.600 millones de euros) recae en la cabecera del grupo. Básicamente, la deuda de adquisición de diversas sociedades operativas de las distintas áreas de negocio y un bono convertible emitido por 450 millones de euros.

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