El dueño de Hércules de Armamento denuncia una conspiración

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Ramón Mejuto considera que la concesionaria de las instalaciones de la Fábrica de Armas sufre una "persecución despiadada"

Ramón Mejuto es el director de Hércules de Armamento

en A Coruña, 30 de noviembre de 2015 (12:56 CET)

El dueño de Hércules de Armamento, la empresa concesionaria de las instalaciones de la Fábrica de Armas, Ramón Mejuto, ha dado la cara este lunes por su proyecto y por los 155 trabajadores que conforman la plantilla de la empresa, a la que ve como objetivo de una "persecución despiadada" por parte de diversos actores.

En el transcurso de una rueda de prensa con una vistosa puesta en escena, Mejuto quiso destacar que no existe riesgo alguno de perder la concesión que le otorgó el Ministerio de Defensa hace ahora algo más de un año. No obstante, reconoce que "como cualquier empresa que empieza" atraviesan dificultades económicas, que se manifiestan en atrasos en las nóminas de algunos trabajadores o el impago a la empresa de seguridad, que motivó la retirada de la autorización para fabricar armas por parte del ministerio.

Actividad

Mejuto ha pedido que les dejen "trabajar tranquilos". Ha asegurado que, con los 22 contratos que tienen activos en la actualidad, las instalaciones podrán estar funcionando al 80% de su capacidad productiva en el plazo de "dos meses vista", lo que posibilitaría turnos de trabajo de 45 personas.

No ha querido facilitar cifras de inversión – se comprometió a destinar 4,8 millones en los cuatro primeros años de actividad – ni tampoco de facturación. Afirmó que hay dos entidades interesadas en convertirse en socios del proyecto, pero denuncia que "los de la caseta se están encargando de que todos esto no salga adelante", en alusión a los extrabajadores y miembros del antiguo comité de empresa de la Fábrica de Armas.

En este sentido, emplazó a Roberto Teijido, presidente de dicho comité, y al ex alcalde de A Coruña, Carlos Negreira, a un careo "con la condición de que tenga divulgación nacional" para abordar la realidad de la Fábrica de Armas y su futuro industrial.

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