El discreto imperio de Herminio Gil

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El cofundador de Globalia pasó de la cabina a la cocina e intentó replicar el modelo de negocio integrado en el mundo de la restauración

Detalle de Hermiio Gil al lado de uno de sus restaurantes de Espazo Enxebre

29 de abril de 2014 (21:54 CET)

Salamanca les unió, y todavía mantiene vínculos con el mundo de las aerolíneas, pero hace años que Herminio Gil vuela solo. El empresario natural de Verín, en su día accionista, vicepresidente y director general de la Globalia de Juan José Hidalgo, ha intentado replicar en el mundo de la restauración el negocio integrado verticalmente que tantos éxitos le dio en su día al operador turístico. Sin embargo, no todo el camino ha sido fácil.

Espazo Enxebre ha sido su última experiencia, con suspensión de pagos incluida presentada en el Juzgado de lo Mercantil número ocho de Madrid, de la que ha informado Economía Digital. El proyecto, domiciliado inicialmente en Ourense en 2008 y trasladado con posterioridad a Madrid, consistía en una red de restaurantes de comida gallega, definido por el propio Gil como “un concepto diferente, innovador y sorprendente que no dejará a nadie indiferente, con una gastronomía inigualable y unos productos de la tierra de singular personalidad”. Espazo Enxenbre nacía “de la fusión entre un sueño y la experiencia de su fundador”, según el propio grupo.

Cerrar el círculo

Para proceder a esa integración vertical de negocios, buscando nuevos nichos de mercado, Herminio Gil creó la firma Pazo do Carregal, que en los planes del grupo estaba previsto que se convirtiera en proveedor principal del grupo de restauración. El plan de negocio de Espazo Enxebre, presentado en su día, planteaba crear una red de enseña de restaurantes gallegos de diez locales a los que se sumaría también presencia internacional. Pazo do Carregal venía a cerrar el círculo.

La enseña de restauración nació en el inicio de la crisis, y actualmente cuenta con tres restaurantes repartidos por el área de influencia de Madrid. Según los planes iniciales, las compras que Espazo Enxebre garantizaría a Pazo do Carregal se situaban en una media de 60.000 euros mensuales durante el primer año de actividad de la firma agroalimentaria. Una vez consolidado el proyecto, las previsiones apuntaban a unas ventas de 100.000 euros al mes.

De la cabina a la cocina

Herminio Gil, nacido en Verín, se inició en el mundo del turismo en la cadena Meliá, para incorporarse en 1982 a la firma Club de Vacaciones como director de operaciones. Cuatro años más tarde, y hasta el 2000, se asocia a Juan José Hidalgo, y se convierte en accionista, vicepresidente y director general de Globalia. En ese momento, el grupo tenía tres patas principales: Air Europa, Viajes Halcón y Travelplan. Con el arranque de siglo el empresario gallego comienza una nueva andadura como socio fundador y director general de Viva Tours Iberia.

En este tiempo, Gil tampoco ha dejado del todo el negocio de las aerolíneas, y probó suerte en varios proyectos. En 2002 fundó Air Madrid, para vender sus acciones dos años después. La operación le permitió crear en 2005 Bravo Air Lines y Bravo Air Congo, cuyo fracaso, en gran medida, vino derivado de la guerra civil del Congo y la inestabilidad de toda la zona. Es en 2088 cuando vuelve a mirar a Galicia y crea Espazo Enxebre, integrada por macro restaurantes temáticos con productos llevados directamente desde Galicia. A este proyecto, actualmente en suspensión de pagos, se sumaría en 2012 la firma Pazo de Carregal, creada en su Verín natal.
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