Tramo de la AP-9 a su paso por el Puente de Rande / EFE

El Covid-19 y los números rojos se cruzan en la batalla por la AP-9

Itínere, dueño de la concesionaria de la AP-9, cierra 2019 con pérdidas de 18 millones pero con un margen de beneficio por encima del 75%

Itínere, el grupo de infraestructuras propietario de la concesionaria de la AP-9, cerró su último ejercicio con pérdidas de 18,5 millones, que se sumaron a los números rojos de 25,7 millones del año anterior. Los resultados de la compañía, envuelta en una batalla entre Globalvía y Corsair por el control accionarial, varían en función de los dividendos que reparten sus concesionarias de autopistas, especialmente Audasa, que supone más de la mitad de sus ingresos. La concesionaria de la AP-9 aportó 153,4 millones de los 226 millones de la cifra de negocio de Itínere.

La facturación cayó un 18% respecto a 2018 debido a la finalización de una de las concesiones, la AP-1 entre Burgos y Armiñón, y condicionó también el ebitda, que cayó un 21%, hasta situarse en los 174,2 millones. El margen sobre beneficio sigue en cotas elevadísimas, un 76,9%.

La incertidumbre del Covid-19

A pesar del aparente retroceso de las cifras, Itínere hace un balance positivo del curso. Señala que si se excluye la contribución de la AP-1 el ebitda se hubiese incrementado un 5,6% con una mejora de 0,3 puntos porcentuales en el margen. La gran incertidumbre del grupo es el Covid-19, que hundió los tráficos de las autopistas durante el confinamiento. “Afecta significativamente a la actividad económica a nivel mundial y, en particular, a los niveles de tráfico de las autopistas operadas por las sociedades participadas por Itínere. La medida en la que el Coronavirus impactará en nuestros resultados dependerá de desarrollos futuros que no se pueden predecir fiablemente”, dice la compañía que preside Juan María Nin.

Itínere tenía a cierre de ejercicio un patrimonio neto de 1.025 millones y un pasivo que superaba los 2.200 millones.

Las refinanciaciones que vienen

La deuda acumulada no es solo con entidades de crédito, sino también por las emisiones de obligaciones realizadas por las concesionarias. Itínere destaca que tras dos refinanciaciones realizadas en 2016 –deuda de Itínere y Enaitínere--, en 2018 y en 2019 –de Audasa y Aucalsa-- el 84% de su deuda es a largo plazo. El único vencimiento que afrontaba este año era un pago de 400 millones por las emisiones de obligaciones de la concesionaria de la AP-9 para financiar las obras del vial. Dicho vencimiento está cubierto por un préstamo sindicado suscrito en diciembre del año pasado y que destinará a amortizar la anterior emisión y preparar una nueva “por un importe máximo de 100 millones”, dice Itínere en su memoria.

El grupo prevé refinanciaciones futuras y destaca al respecto que logró mantener la “estabilidad financiera” incluso en los años más adversos de la crisis económica, por lo que posee una “amplia experiencia” para acometer con éxito la misión.

Un artículo de Rubén Rodríguez

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