Pablo Isla, presidente de Inditex, en las instalaciones de Zara en Meco / EFE

El coronavirus trae las 'vacas flacas' a los almacenes de Inditex

La multinacional baja el ritmo de los incrementos salariales y alarga la duración de los convenios en las negociaciones con la plantilla desde el Covid-19

Inditex presentó el pasado junio un indplan de 2.700 millones para completar su transformación tecnológica y progresar en la reestructuración de la red de tiendas, en una reacción al impacto del coronavirus y las medidas de confinamiento que llevaron a la multinacional a registrar pérdidas de 409 millones en el primer trimestre de su ejercicio. Convivir con la pandemia lo ha cambiado casi todo, incluidas las grandes cifras del grupo de Amancio Ortega.

La acelerada adaptación a la “nueva normalidad” también se materializa en los espacios más próximos al corazón de la compañía en Arteixo. Inditex ha afrontado dos negociaciones con los trabajadores desde que estalló la crisis sanitaria. La primera estaba avanzada con el personal de las fábricas que tiene la compañía entre Arteixo y Narón para renovar el acuerdo regulador de las condiciones laborales. El nuevo convenio no se firmó por tres años, como era norma antes de la pandemia, sino por cuatro, con un incremento salarial a la plantilla próximo al 4% anual.

Convenios más largos y con menos incremento salarial

La otra negociación es en el almacén de Pull&Bear en Narón, donde los sindicatos se han revuelto contra los planteamientos de la dirección. Acusan a Inditex de tomar como referencia los meses del coronavirus y sus pérdidas trimestrales para rebajar la oferta inicial y plantear un año de contención –sin subida salarial—junto a otros tres de incrementos módicos, del 1,5% y del 2% en 2022 y 2023.

Aunque es cierto que las condiciones de los centros logísticos de Zara son mejores que en el resto de almacenes, hacía tiempo que Inditex no presentaba una oferta tan baja. En Stradivarius acordó en 2019 una subida de alrededor del 20% en tres años. En Massimo Dutti, firmado ese mismo año y, por tanto, antes de la pandemia, acordó subidas salariales del 4,30% el primer año y del 4,40% los dos siguientes. El pacto de articulación de Zara Logística, firmado en febrero de 2020, fijó un incremento levemente superior al 4% anual y también por tres años.

Pull&Bear, Massimo Dutti y Stradivarius tienen un volumen de ventas similar, con una facturación en 2019 de 1.970 millones, 1.900 millones y 1.750 millones, respectivamente, situándose por encima Bershka y, por supuesto, Zara.

Protestas en Cabanillas por contratar a través de ETT

El de Narón no fue el único almacén donde Inditex disgustó a los trabajadores. En Cabanillas del Campo (Guadalajara), los sindicatos organizaron protestas contra la contratación a través de Empresas de Trabajo Temporal.

La dirección trasladó a los representantes de la plantilla, según CCOO, que recurriría a una ETT para cubrir las necesidades de personal en julio, agosto y la temporada de invierno. La central organizó protestas en las instalaciones al entender que se trataba de una “precaricación” del empleo en los centros logísticos, que tienen mejores condiciones laborales que los trabajadores de tiendas.

Los contagios

El coronavirus añadió otro problema en los almacenes de Inditex: los contagios. El lunes, según UGT, la compañía trasladó a los trabajadores que se habían registrado 37 casos positivos, si bien 23 personas ya habían sido dadas de alta y reincorporadas a sus puestos en Plataforma Europa, el armario de Inditex en Zaragoza.

En Meco, otra plataforma para gestionar las prendas de Zara, los positivos detectados ascendieron a 12, según CCOO.

 

Un artículo de Rubén Rodríguez

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