El concurso eólico: ¿una década perdida?

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Entre las grandes adjudicatarias, solo Norvento asegura que levantará sus parques mientras la Comisión Nacional de la Energía alarga el parón de las renovables hasta 2018

Francisco Conde y Alfonso Rueda en la inauguración de un parque eólico en A Pobra | EFE

13 de abril de 2014 (03:38 CET)

La batalla iniciada por la Xunta para reflotar el concurso eólico, el plan industrial estrella que presentó el Gobierno de Núñez Feijóo a su llegada a San Caetano, promete ser larga y difícil. El anuncio del conselleiro de Economía, Francisco Conde, de nuevas medidas para abaratar la puesta en funcionamiento de los parques llegó la semana del demoledor informe de la Comisión Nacional de Competencia (CNMC). El regulador no contempla la instalación de un megavatio más en energía renovable hasta 2018.

En ese horizonte, el gran proyecto eólico de Galicia se congelará más de una década. El periodo transcurrido desde el frustrado reparto de megavatios del bipartito, tumbado por la Xunta en agosto de 2009, hasta el arranque del nuevo concurso diseñado por Núñez Feijóo que, según Competencia, no comenzará a materializarse hasta dentro de cuatro años. Lo cierto es que, por el momento, sigue atascado, sin más buenas noticias que la autorización, a comienzos de años, de tres parques eólicos de Norvento y Esus Energía.

Pasó atrás del ganador del concurso


El viento gallego, que situó Galicia en el mapa europeo de las renovables, ha chocado con la reducción del consumo eléctrico y con la inestabilidad del marco regulatorio. La reforma emprendida por el Ejecutivo central para combatir el déficit de tarifa metió las tijeras en las primas y mantiene en el aire el nuevo marco de retribución a las renovables.

La incertidumbre actúa como freno para los nuevos parques del concurso. La ganadora del reparto, Gas Natural Fenosa, ya advirtió que no ejecutará los 339 megavatios que tiene adjudicados y que su inversión en renovables, en Galicia y en el Estado, está en fase de revisión. “Casi todo el mundo está igual. Nadie se va a arriesgar a hacer una apuesta de tal magnitud con un marco inestable en el que no sabes si vas a ganar dinero”, explican fuentes del sector. “Y aunque se quisiera, las condiciones bancarias para financiar los parques tampoco son buenas”, apostillan.

Norvento, un poco de luz

En una posición similar se encuentra Enel (Endesa), que se hizo en el concurso con 138 megavatios, mientras que se desconoce la respuesta de Estela Eólica, adjudicataria de 186 megavatios, que fue expedientada por la Xunta por incumplir el plan industrial vinculado a la adjudicación y que obligaba a la empresa a levantar una planta de reciclaje en el sur de Galicia.

Entre las grandes beneficiadas del reparto solo Norvento, con 303 megavatios, parece tener las cosas claras.”En estos momentos no nos planteamos otra cosa que no sea seguir trabajando para desarrollar nuestros parques eólicos y nuestro plan industrial. Esta ha sido nuestra vocación durante todos estos años y lo sigue siendo a pesar de las dificultades”, explican en la empresa con sede en Vilalba. “No nos queda otra, nosotros vivimos de esto”, apuntan.

Tres años en blanco

Pero en general, pocos se atreven a decir que seguirán adelante y prefieren esperar. Este es el presente, en el que todas las empresas hablan de la reforma energética del Gobierno central. Pero en el sector gallego no se olvidan de los problemas domésticos que arrastran durante años. Entre ellos, la larga batalla judicial entre la Xunta y la patronal gallega, EGA, por el canon eólico, la tasa que grava a los parques. O la pelea equivalente por el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales, para el que el Gobierno gallego diseñó una compensación en forma de bonificaciones fiscales tras las intensas quejas de la Asociación Eólica.

Quedó entonces demostrado el propósito de enmienda de la Administración y la necesidad de rescatar el estancado concurso abaratando costes a los promotores. Llegue o no la reacción del sector antes de 2018, lo cierto es que, en medio de estas disputas, Galicia  ha perdido la posición de privilegio que ocupaba. En los últimos tres años solo se han instalado 38,4 megavatios, según los datos de Red Eléctrica. En 2013 fueron siete, el año anterior 31,4 y en 2011 ninguno.

Con 3.319 megavatios instalados, el exiguo crecimiento del sector ha conducido a Galicia desde el liderato eólico que ocupó durante años, junto a Castilla-La Mancha, a una posición secundaria, muy lejos del primer puesto de Castilla y León, con 5.555 megavatios de potencia instalados, y a la par con Andalucía, que creció cuatro veces más que la comunidad gallega en el último lustro.
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