El cine gallego echa de menos las salas independientes

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En el sector abogan por crear una red pública que permita exhibir películas que no llegan al circuito comercial

Sala de cine

27 de enero de 2013 (03:08 CET)

En la industria del cine suelen producirse contradicciones. Una película como O Apóstolo, por ejemplo, nominada al Premio Goya como mejor película de animación y ganadora, entre otros galardones, del premio al mejor filme en el festival de Marsella, sólo llegó a 22 salas en toda España y, según denunciaron productora --Artefacto Producciones-- y director de la película --Fernando Cortizo--, fue destinada a sesiones golfas o proyectada a primera hora de la tarde, cuando menos afluencia de público llega a las salas.

Es uno de los casos más llamativos, pero hay más. “Es muy complicado llegar a las salas comerciales. En Galicia apenas quedan cines independientes y te encuentras con que las cadenas Yelmo o Cinesa están repletas de cine americano porque la exhibición de películas en Galicia la decide un programador a muchos kilómetros con criterios puramente mercantiles”, se lamentan en Artefacto Producciones.

El problema al que aluden en el sector es el de la dudosa rentabilidad del cine hecho en España frente a películas foráneas, normalmente americanas, acompañadas de una fuerte promoción. Este debate, que entre los profesionales ya consideran “viciado”, tampoco está exento de contradicciones.

Récord de taquilla


El cierre de 2012 trajo para el cine español su mayor cuota de mercado en los últimos 27 años, con un 17,9% según los datos facilitados por Retrak. El incremento de un 3% con respecto a 2011 se ha apoyado en tres películas, Lo imposible, Las aventuras de Tadeo Jones y Tengo ganas de ti, que han superado el millón de espectadores.

A pesar de ello, el optimismo es moderado en Galicia, donde advierten que para las medianas y pequeñas productoras apenas hay posibilidad de acceder al circuito comercial. “La distribución está en manos de las majors, que imponen criterios como la exclusividad de exhibirse en la sala más grande del cine, donde cabe más gente.”, incide Manuel Precedo, presidente de la Federación Galega de Cineclubes (Feciga), un circuito alternativo en el que dan espacio a las películas que no llegan a las salas comerciales.

"No hay competencia"

Para explicar por qué películas que reciben premios internacionales de crítica no llegan a las salas, Precedo recurre al modelo de negocio. “Después del modelo inicial, la distribución en lotes, se pasó a una situación en la que los cines pequeños fueron cerrando y se crearon complejos de ocho a doce salas. En este sistema no hay competencia. Todas han subido los precios de manera exagerada y todas programan según criterios mercantiles, dejando a un lado la calidad de la película”. El resultado, según expone, es que estes complejos atrajeron a la mayor parte del público con el mismo tipo de programación, mientras  dejaron fuera del mercado a las salas que podían competir con otras películas. "No hay competencia", concluye. 

En la misma línea, en Artefacto Producciones opinan que “una película gallega puede ser rentable. Es una pena que el acceso a las salas esté limitado a una cultura que no es la nuestra. La única vía para corregirlo es pedir al ministerio de Cultura una actuación a nivel de regulación, que permita al público tener la opción de elegir”, concluyen.

Mirando a Francia


La otra alternativa que proponen en Feciga es impulsar una red pública de cines, algo que, según indican, ya se está haciendo en Catalunya, pero que tiene su modelo original en la red de cines Utopía de Francia. “Recuperando patrimonio, articularon dos o tres salas en edificios bien conservados en las ciudades --actualmente en cinco municipios franceses-- y lo que hacen es programar cine que no se exhibe en las grandes multisalas e incluso tienen una opción para comprar películas y llevártelas a casa en una USB”.

Según el presidente de Feciga, este tipo de red hace que el papel de los cineclubes ya no sea necesario pero es una alternativa deseable, “la mejor que podemos plantear”.
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