El cine español recibe un euro de subvención por cada dos euros de taquilla

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La producción de películas alcanza el máximo en una década mientras los espectadores tocan fondo

El director de cine Bigas Luna.

02 de noviembre de 2012 (22:14 CET)

El cine español experimenta un notable retroceso de espectadores, pero su producción sigue creciendo, aún en tiempos de crisis. La producción de películas nacionales y coproducciones han pasado de 98 en el 2000 a 200 en 2010, un ritmo de crecimiento vertiginoso que coincide con una bajada sostenida de espectadores, según las cifras del Instituto de Cinematografía y de las Artes Visuales.

El año pasado, el cine español recaudó 93 millones de euros, mientras que recibió 53 millones provenientes de la principal --aunque no la única-- subvención. Es decir, un euro de subvención por cada dos euros de taquilla.

Subvenciones a la baja

Las ayudas al cine siguen siendo la tabla de salvación de la industria, aunque el ministerio ya ha anunciado que la principal subvención, el fondo de Protección a la Cinematografía, pasará de un presupuesto de 49 millones este año a 39 millones en el 2013. De esta manera, el fondo ha reducido en más de 50% sus recursos en los últimos tres años.

El gobierno quiere replantear la forma de repartición de las subvenciones que actualmente se otorgan dos años después de la realización de la película. Los representantes de la industria negocian con los productores y representantes de la industria el cambio de modalidad que pudiera suponer el adelanto de algunos recursos para la producción de los largometrajes.

Los fracasos

La recaudación de muchas producciones suele ser muy modesta. Tres de cada cuatro películas no alcanza el millón de euros. En 2010, directores consagrados como Bigas Luna decepcionaron con Didi Hollywood, con 720.000 euros, y Habitación en Roma de Julio Medem apenas superó los 500.000 euros. Las cifras no son alentadoras si se comparan con el coste medio de una producción en España: unos tres millones de euros.

El ministerio también vigila la picaresca para la obtención de las ayudas complementarias, que están condicionadas a la venta de taquilla. Algunas productoras encargan compras masivas de entradas para que las producciones alcancen los mínimos exigidos que le permiten cobrar la subvención. Cultura aclara que la práctica está sancionada y que hay una vigilancia constante para evitar este tipo de fraudes.
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