El cierre de Santa Bárbara, un filón para Defensa

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La previsible enajenación de los terrenos de la fábrica de armas, casi 200.000 metros cuadrados en un emplazamiento privilegiado y en su día muy pretendido, servirá para aliviar las arcas del ministerio

Reunión entre los portavoces municipales de A Coruña y el comité de empresa de la fábrica

22 de febrero de 2013 (21:46 CET)

La cuenta atrás para el cierre de Santa Bárbara, que ha tropezado con la frontal oposición de los grupos políticos gallegos, ayuntamiento y otras instituciones, representa un drama para las familias de los cerca de doscientos trabajadores de la planta coruñesa, pero una opción de generar dinero para un ministerio, el de Defensa, cuyo presupuesto se ha reducido año tras año pero que ve en la enajenación de los terrenos un eventual filón. Al menos, dicho departamento ya admite sin reticencias que la enajenación es una opción a barajar. Son casi 200.000 metros cuadrados a la entrada de A Coruña, en una de las bolsas de suelo en su día más pretendidas de la ciudad.

El anuncio del cierre se produce también cuando se había logrado unir a todas las partes para un traslado, también a terrenos del Ministerio de Defensa, en A Grela, que ahora se diluye. Los planes del tan manido traslado de Santa Bárbara se enfriaron en 2011 y terminaron por prácticamente congelarse en 2012. Desde la propia empresa matizaron que, a corto plazo, era complicado el cambio, por los recortes sufridos por el presupuesto del Ministerio de Defensa en los últimos años. A esto había que unir que Defensa firmó en julio de ese año, 2011, una prórroga de cinco años en el convenio con la multinacional General Dynamics que permitía seguir ocupando las actuales instalaciones, que solo se usan en un 60%.

Uso industrial

El alcalde coruñés, Carlos Negreira, primer regidor en visitar las instalaciones de la compañía, tampoco se cerró entonces al traslado. Lo condicionó, eso sí, a un acuerdo que implicase a empresa, Ayuntamiento, Defensa y los trabajadores, y que garantizase que las nuevas instalaciones permitirían mantener o incrementar la plantilla actual de la planta, próxima a las 200 personas. El Ayuntamiento de A Coruña mantiene el uso industrial de los terrenos en el plan general, una opción clave para despejar el futuro del solar o de una actividad empresarial alternativa, si es que finalmente se cierra la planta.

Antes del nefasto anuncio de hace una semana, y ajena al debate del traslado, la Fábrica de Armas operaba en 2011 al límite de su capacidad. Durante ese año estaba garantizado el 100% de ocupación y que, solo a partir del 2012, esta empezó a caer, previendo una carga de trabajo de entre el 60 y el 70% de su capacidad.

Toda una historia

La fábrica de armas de A Coruña, una de las históricas en la empresa Santa Bárbara, no cesó en su empeño de buscar nuevos contratos, como el de construcción del Leopard, dentro de las negociaciones mantenidas, por ejemplo, entre España y Arabia Saudí. La factoría coruñesa  está especializada en armamento ligero. De esta planta salieron componentes que se instalaron en los carros AMX-30, que forman parte del equipamiento del Ejercito español, y también piezas para el Pizarro. La fábrica de A Coruña está capacitada para construir parte de la mecánica de precisión de disparo de las armas instaladas en el Leopard, componentes que luego serían ensamblados en Sevilla.

En el verano de 2008 se cumplieron cincuenta años de la inauguración de las actuales instalaciones de la Fábrica de Armas coruñesa en Pedralonga (Palavea). La ceremonia de apertura se desarrolló el 6 de septiembre de 1958 y fue oficiada por el entonces jefe de estado, Francisco Franco, que estuvo acompañado de un amplio elenco de los ministros de la época

El 25 de julio de 2001 representa una fecha clave al concretarse su integración dentro del Grupo de Sistemas de Combate de General Dynamics, uno de los principales proveedores mundiales de sistemas y servicios de defensa. La privatización de la compañía fue consecuencia del proyecto del Gobierno del PP, con Aznar al frente, para sanear y consolidar la industria pública. Ahora, también con un gobierno del mismo color en Madrid, la Fábrica de Armas se convertirá en el solar más pretendido si nadie lo remedia.
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