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La compañía, que recibió una subvención de 8,6 millones del Concello el año pasado, repartió 12,4 millones en dividendos desde 2010

Rubén Rodríguez

El presidente de Tranvías, José Antonio Prada, con el alcalde Xulio Ferreiro y el concejal de Movilidad, Daniel Díaz, en la presentación de los nuevos autobuses
El presidente de Tranvías, José Antonio Prada, con el alcalde Xulio Ferreiro y el concejal de Movilidad, Daniel Díaz, en la presentación de los nuevos autobuses

A Coruña, 07 de diciembre de 2016 (06:00 CET)

El negocio del transporte urbano en A Coruña funciona como un reloj. Año tras año, la concesionaria de los autobuses en la ciudad logra una cifra de negocio próxima a los 23 millones, obtiene beneficios que se acercan a los cuatro millones anuales y reparte cerca de dos millones en dividendos entre sus accionistas, liderados por la familia Prada Muradás.

Así ha sucedido al menos desde el año 2010. En plena crisis económica, la Compañía de Tranvías repartió millonarios dividendos entre sus socios. Según registra en su memoria de ejercicio, la remuneración a los accionistas ascendió a 2 millones en 2010, 2011, 2012 y 2013. Esta partida ascendió a los 2,2 millones en 2014 y 2015. En conjunto, la concesionaria repartió 12,4 millones entre los socios en seis años.

3,9 millones de beneficios en 2015

El último balance de Tranvías de La Coruña, correspondiente al ejercicio 2015, muestra la inalterable dinámica de la concesionaria. La cifra de negocio descendió a los 23,2 millones (23,3 millones en 2014) debido a que el año anterior recibió devoluciones de la Agencia Tributaria por ventas minoristas de hidrocarburos. El resultado de explotación ascendió a 5,3 millones y los beneficios alcanzaron los 3,9 millones, frente a los 4,4 millones del año anterior.

Este balance permitió a la concesionaria repartir 2,2 millones en dividendos y destinar el resto a reservas, con excepción de 225.000 euros que fueron a reforzar el capital de la empresa. La Compañía de Tranvías gestiona activos por valor de 24,3 millones y su patrimonio creció en casi dos millones en un año, hasta alcanzar los 22,2 millones.

Negocio subvencionado

La concesión del bus urbano es, con algún matiz, un negocio subvencionado en A Coruña. El Concello subvenciona el billete para aligerar el precio a los usuarios sin resentir los ingresos de la concesionaria–una fórmula similar a la que se utiliza en los peajes de la AP-9, por ejemplo–. Las bonificaciones toman forma en la tarjeta Millenium con los distintos tipos de tarifa con descuento.

Abaratar la tarifa del transporte público cuesta a las arcas municipales más de 8 millones al año. En concreto, la subvención a Tranvías por este concepto ascendió a 8,6 millones en 2015 y a 8,5 millones en 2014.

Gasto en salarios y fondos de inversión

El saneado balance de la compañía sostiene una plantilla próxima a los 250 trabajadores, destinando a salarios 11,7 millones en 2015. La partida para la alta dirección, tres ejecutivos liderados por el ex de Alsa Javier Cotreras, superó el año pasado los 740.000 euros, a lo que hay que sumar una retribución a los administradores de 118.759 euros.

La sociedad tenía a cierre de ejercicio entre sus instrumentos de patrimonio 5,7 millones depositados en dos fondos de inversión.

¿Fin de la concesión en dos años?

El próspero negocio de Tranvías se ha encontrado con un notable revés que puede truncar seis años de concesión. La normativa europea exige que los contratos de servicios públicos adjudicados "sin concurrencia competitiva", es decir, a dedo, finalicen en un periodo máximo de 30 años. En el caso de la concesión del bus de A Coruña, este periodo finalizó en noviembre de 2016, por lo que el Concello entiende que la concesión, que teóricamente finalizaba en 2024, debe darse por concluida.

El equipo de Xulio Ferreiro prorrogará dos años más el servicio con la Compañía de Tranvías a la espera de que Bruselas responda a su consulta sobre si el contrato puede o no extenderse hasta la fecha prevista de 2024. La concesionaria se aferra a las excepcionalidades recogidas por el reglamento europeo en su artículo 8.4, que establece que la concesión podrá continuar si su extinción acarrea graves perjuicios "jurídicos o económicos", siempre que la Comisión Europea dé el visto bueno a la continuidad del contrato.
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