El astillero Cardama destapa en Facebook que plagian el diseño de sus buques

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COMPETENCIA

Obra naval en Cardama

Vigo, 18 de marzo de 2015 (00:00 CET)

El espionaje industrial e intelectual ya poco tiene que ver con la obtención de fotografías y los microfilms escondidos bajo siete llaves en habitaciones oscuras, burlando a la salida a los servicios de seguridad apostados en la puerta. Ahora el plagio y la vulneración de la propiedad industrial e intelectual se lleva a cabo limpiamente, sin contactos, y sin apenas coste desde un ordenador remoto, empleando como arma las nuevas tecnologías. Y las redes sociales son tanto un buen e inmenso escaparate para ensanchar la red comercial y captar clientes, como una ventana sin cerraduras que permite ser descubiertos por prácticas ilegales.

Esto le ocurrió al astillero vigués Francisco Cardama, que fue objeto de un episodio de espionaje intelectual por una firma de ingeniería naval con sede en Madrid, que copió y difundió en la red social Facebook --haciéndolos pasar por propios y genuinos-- varios planos de buques construidos por la empresa gallega por encargo del Gobierno de Marruecos. Pero, en realidad, habían sido diseñados por otra firma especializada del sector, domiciliada en Vigo y colaboradora habitual del astillero de Beiramar.

De parecido a plagio

Cardama detectó tiempo atrás en Internet que había varios diseños de barcos que guardaban bastante parecido con los que previamente habían sido construidos en sus gradas. Al parecer, al poco tiempo, las dudas evolucionaron de parecido asombroso a clara sospecha de plagio. Se trataba de 8 barcos distintos y reproducidos en tres dimensiones en la web y en el Facebook corporativos de la empresa que inicialmente no era propietaria de los derechos. En concreto, los reproducidos irregularmente en la Red fueron tres remolcadores, una draga de succión, un pontón, una patana autoelevable, una barcaza fluvial y un buque palangrero.

La empresa que pirateaba los diseños mantuvo cargados, al menos, un año y medio los distintos diseños, haciéndolos pasar como suyos. Los publicitaba en su web y en Facebook, aireándolos sin rubor y sin acatar las reservas que impone la ley de Propiedad Intelectual, de forma tal que fueron detectados por Cardama. El astillero dio cuenta de semejantes coincidencias a la empresa de ingeniería naval que había sido su colaboradora en varias ocasiones. Y esta presentó una demanda ante el Juzgado de lo Mercantil contra aquella empresa, litigio que ha ganado ya en dos ocasiones, en primera instancia y en apelación.

Fuga de cerebros

Sólo había que localizar un punto de conexión entre las dos empresas y saber cómo podía haberse producido materialmente la copia de los planos de las naves. Se trataba, según se ha constatado ahora, de las mañas incorrectas de un antiguo trabajador de la empresa de ingeniería naval, ahora condenada por plagio, que proporcionó en primera instancia los diseños originales de los buques al astillero Cardama, pero que luego se pasó a la competencia, justo a la empresa que a la postre reproducía los planos como propios, siendo, en realidad, legítima propiedad de la primera.

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