El agujero inmobiliario de San José frena el acuerdo con la banca

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Los acreedores rechazan quedarse solamente con el ladrillo de la constructora y presionan para entrar en su capital

Jacinto Rey, presidente de Grupo San José

08 de junio de 2014 (00:50 CET)

La negociación de San José para refinanciar la ingente deuda acumulada tras la adquisición de la inmobiliaria Parquesol en 2006 tiene un problema de base. La banca no contempla más opción que entrar en la primera constructora gallega, es decir, canjear deuda por capital; y Jacinto Rey, el presidente de la compañía, que auguró un acuerdo cerrado en el primer semestre del año, estira la cuerda. Es reacio a esa opción, cuando menos, en los términos que propone el pool de acreedores.

Todas las partes aseguran que las conversaciones para el rescate de la constructora, con una deuda financiera que se elevaba sobre los 1.600 millones de euros a cierre del primer trimestre, van por buen camino pero explican el retraso en las dudas que ha generado en la banca la división inmobiliaria de la compañía, el gran lastre de un grupo que tiene a su favor el proceso de internacionalización.

Una tercera vía


Tal es la diatriba que el sindicato de bancos, entre los que están de manera destacada Popular, Novagalicia, Santander y Barclays, no se ponen de acuerdo en qué hacer con los inmuebles de la constructora, según reconocieron fuentes financieras. San José había puesto sobre la mesa la posibilidad de un canje por activos, es decir, una especie de dación en pago (entregar suelo y edificios para saldar deuda) similar a la solución que propuso Martinsa a sus acreedores.

Pero el negocio inmobiliario de la constructora, que ya figura como garantía ante posibles incumplimientos en el pago de la deuda, no es plato de gusto para la banca, que quiere participar en la cara amable de San José, la constructora que levanta grandes obras en el exterior. Buscar una solución a este dilema habría llevado a la dirección de la compañía, según las mismas fuentes, a plantear una tercera vía, en ocasiones negociada individualmente con cada acreedor, para canjear una parte de la deuda por activos y otra por capital.

La desconfianza de la banca


Las reservas de la banca encuentran explicación en el balance de cuentas de la división inmobiliaria de San José. La sociedad que aglutina esta área de negocio y que funciona de manera separada al área de construcción elevó sus números rojos en 2013 hasta los 157,2 millones. San José Desarrollos Inmobiliarios presentaba entonces un patrimonio neto negativo de 268 millones, más del doble que un año antes. Esta situación obligó a la compañía a inyectar 10,5 millones en la división inmobiliaria para “reforzar sus situación patrimonial”.

Del mismo modo, los activos inmobiliarios de San José se deterioraron en 173,4 millones en el último ejercicio, arrastrando el resultado neto de explotación del grupo hacia los números rojos.
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