EEUU tacha de mafioso al inversor chino que ultima la compra de Rodman

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El Departamento del Tesoro implica al "oscuro" Sam Pa en el tráfico de diamantes y destapa los numerosos alias y pasaportes con los que el multimillonario viaja por el mundo

Sam Pa y Manuel Rodríguez, presidente de Rodman

en Vigo, 13 de abril de 2015 (00:41 CET)

Lo que comenzó como producto de la curiosidad de las instituciones de Estados Unidos para conocer la figura del inversor Sam Pa debido a su presencia en negocios de gran calado establecidos entre China, varios países africanos y el propio EE. UU. para la compra de costosas propiedades inmobiliarias en Manhattan, ha derivado en una acusación formal contra el misterioso conseguidor chino, que ahora está en negociaciones para la compra del grupo de construcción naval Rodman. El Gobierno norteamericano lo ha tildado sin ambajes de mafioso y corrupto, un estatus que, por el momento, parece no haber tenido ninguna consecuencia práctica.

El Departamento del Tesoro (el equivalente al Ministerio de Hacienda) ha hallado pruebas que implican al "oscuro" inversor chino en el tráfico de diamantes en Zimbabue, uno de sus principales teatros de operaciones en el mundo. Según el Tesoro, Sam Pa es el cabecilla de una red ilegal que emplea el tráfico de diamantes para sostener el régimen dictatorial del presidente Robert Mugabe. Su finalidad es mantener a toda costa un sistema político en el que se ha institucionalizado la corrupción del sector público y sus derivados, como el nepotismo y el clientelismo. En suma, Estados Unidos considera a Sam Pa un cleptócrata profesional a la sombra de un tiránico poder en Zimbabue, establecido por medio de los sobornos a los funcionarios y el uso de diamantes como vehículo para la financiación de actividades relacionadas con el crimen.

Una extensa ficha

Este fino y entallado traje al inversor chino interesado en Rodman ha sido confeccionado recientemente por las autoridades norteamericanas, tras averiguar y comprobar la estrategia para incentivar el mantenimiento de un gobierno paralelo en un país africano gobernado, como otros, con puño de hierro. En la misma y extensa ficha sobre Sam Pa, el Tesoro revela por primera vez los alias (nickname o aka, que se diría abreviadamente en inglés) con los que se presenta o es conocido este indescifrable y sexagenario multimillonario.

El que usa en Galicia, con vistas a la operación sobre el grupo de construcción naval Rodman, es Sam Pa. Pero, según el Departamento del Tesoro, también es Sam King, Samo Hui y Xu Jinghua. Asimismo, es Tsui Kyung-wha, Ghiu Ka Leung y, finalmente, Antonio Famtosonghiu Sampo Menezes, este último de clara inspiración portuguesa, debido a sus enormes conexiones con Angola, país de habla lusa. Estados Unidos revela que Sam Pa (así para los gallegos) tiene nacionalidad china, con fecha de nacimiento el 28 de febrero de 1958, reside en la actualidad en Angola, y dispone de la doble nacionalidad concedida por el Reino Unido, del que posee, además, pasaporte en vigor para sus viajes alrededor del planeta.

'China connection'

La trayectoria del insondable Sam Pa se remonta a los años 80, cuando arranca con sus negocios en África. Numerosos informes e investigaciones lo relacionan con todo tipo de ilegalidades a la sombra de gobiernos tiránicos. Pero también se le vincula con cuantiosas inversiones en infraestructuras esenciales para muchos estados africanos, que, en última instancia, parecen ser obra del Gobierno chino.

La proverbial invisibilidad de Sam Pa o Sam King, e incluso Sampo Menezes, quién sabe, dejó de ser tal y en 2009 se convirtió en corpórea, pasando a ser ya una figura internacional. Una comisión de investigación del Congreso norteamericano, preocupado por la figura emergente de un personaje tan acaudalado como inescrutable, acabó buscándole una ubicación concreta para sus múltiples negocios. Lo situó en Hong Kong. Y se inventó, para abreviar, la fantasía de un nombre comercial que, según los investigadores norteamericanos, sirve de parapeto al impenetrable inversor chino. Se trata de la sociedad 88 Queensway Group, que no tiene registro mercantil alguno y que en realidad es una ficción, pero que es la forma que tiene EE. UU. para identificar y situar, en ese domicilio de Hong Kong, a este ciudadano chino y sus múltiples negocios.

Cien millones de euros

Pese a la densa bruma que rodea las operaciones y la vida de Sam Pa (al parecer está casado y tiene dos hijos), sí se presupone que está detrás de China Sonangol, una joint-venture formada entre la petrolera estatal de Angola y empresarios de China, tras la que se esconde, en realidad, el Gobierno del país asiático. China Sonangol presentó en su momento una oferta de compra de hasta 100 millones de euros por el grupo Rodman, pero el curso de la negociación es, hoy por hoy, otra incógnita en el enorme sudoku del inversor chino. Sam Pa sería, según esta versión, un halcón del Partido Comunista con la misión de invertir los gigantescos excedentes de divisas que acumula la economía del país asiático.

'Suites' en Hong Kong

También existen indicios de que Sam Pa preside China Internacional Fund, que es, en realidad la máscara tras la que se oculta 88 Queensway Group. Este conglomerado, domiciliado en uno de los barrios financieros de Hong Kong, reúne bajo su paraguas más de 30 compañías. Su cuartel general está en varias suites (de la 1003 a la 1006) en la planta 10 de una business tower levantada en Two Pacific Place. El nombre es una clara huella británica derivada de un barrio londinense del mismo nombre, donde ahora, paradójicamente, abundan los restaurantes chinos. Otra casualidad: en el centro comercial situado en esta zona, que reúne a varias de las mejores marcas de lujo del mundo, está Zara.

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