Duplicar las ventas, el plan económico de Coca-Cola tras los despidos y las fusiones

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La multinacional pretende elevar la facturación de 33 mil millones de euros a 66 mil millones y disparar beneficios en 2020. Para lograrlo, recorta en sueldos, cierra fábricas y pondrá a beber como locos a los indios

Trabajadores protestan por el cierre de la embotelladora de Coca-Cola en Madrid.

02 de mayo de 2014 (22:14 CET)

Aunque casi nadie lo conoce en Europa, Muhtar Kent es el máximo responsable de devolver a Coca-Cola, altamente endeudada en Estados Unidos en 2008 cuando fue designado consejero delegado de la compañía, a la senda del crecimiento. Desde que llegó a la dirección de la multinacional, los beneficios se han disparado. Lo conocen como el hombre que vela hasta el último céntimo desperdigado por la compañía, tanto que obligó a los directivos a pagar 15 dólares mensuales si hacían llamadas personales por el móvil de empresa. Él mismo los paga, ha dicho. Ésa es su cara amable.

Pero Kent también es el ideólogo del plan Coca-Cola 2020 que incluye recortes de gastos en nóminas, cierre de fábricas y unificación de embotelladores, una estrategia mundial que ha tenido visibles consecuencias en Europa: el cierre de cuatro fábricas en España, cinco en Alemania y una planta en Grecia con más de seis meses paralizada por huelga.

El próximo lunes los sindicatos llamarán a una acción de protesta en todas las fábricas de Coca-Cola en Europa para protestar contra las políticas de Kent que pretenden doblar la facturación y disparar los beneficios a costa de puestos de trabajo de los escalafones más bajos. "En Dinamarca y Holanda, la compañía te avisa la misma semana que no vengas un día porque paralizarán la producción. Ese día, por supuesto, se descuenta de las vacaciones. Están aumentando la contratación temporal y se despide con lo mínimo exigido por ley. Acaban con los beneficios sociales", explica Miquel Juanós, representante de CC.OO en la embotelladora de Coca-Cola en España.

Duro crecimiento

Cuando llegó a Coca-Cola, Kent supo que la expansión de la marca sería muy complicada. Con 33 mil millones de euros de facturación y 6,5 mil millones de beneficio, casi todos los países del mundo beben Coca-Cola (sólo quedan por conquistar Corea del Norte y Cuba), así que la prioridad será exprimir al máximo las cuentas y poner a beber a los indios y chinos como si fueran mexicanos. Con más de mil millones de personas, en India apenas se beben 12 botellas de Coca-Cola por persona al año en comparación con las 230 de Brasil, las 403 de Estados Unidos y las 728 de México.

La compañía invertirá 3,5 mil millones de euros en India para aumentar la producción, mejorar la distribución y animar las campañas publicitarias para incentivar su consumo. Buena parte de ese dinero proviene de los recortes que han ejecutado en Europa.

Los recortes

Hace cuatro años, Kent tomó una decisión contracorriente en un mundo de externalizaciones. Decidió comprar toda la red de fábricas a Coca-Cola Enterprise, la embotelladora más grande del mundo que sigue controlando el mercado en Francia, Reino Unido y los países nórdicos. Tuvo que pagar 12,3 mil millones de dólares (8,8 mil millones de euros). Allí ensaya un plan de reducción de costes que pretende imponer al resto del mundo y que consiste en recortar todos los gastos que se pueda sin afectar la fabricación, la distribución y la calidad.

La empresa ha insinuado posibles cierres de fábricas en Europa, además de los anunciados, y nuevos recortes para lograr los beneficios trazados desde Atlanta. Los trabajadores aseguran que seguirán en las calle pero saben que, en el fondo, no tienen más remedio que tragarse los recortes.
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