Doce auxiliares de Barreras ofrecen contratos basura para los nuevos encargos

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Los sindicatos estudian llevar ante Inspección de Trabajo los recortes en los salarios y las rebajas de categoría profesional que proponen estas firmas

Los astilleros de la ría de Vigo han sido objeto de inversores extranjeros

19 de febrero de 2014 (22:46 CET)

La lluvia de contratos que ha caído en las últimas semanas sobre el astillero Hijos de J. Barreras --por valor de unos 600 millones de euros si se hacen finalmente los cinco buques en cartera-- ha generado también un segundo escenario a la sombra de los relucientes nuevos pedidos de Pemex. Se trata de algunos empresarios oportunistas, volcados en atornillar a los futuros trabajadores que construirán los buques con condiciones económicas por debajo de lo estipulado en el convenio provincial del Metal, al que imperativamente están sujetas las empresas auxiliares de los astilleros.

Los ofertantes, de momento en torno a una docena, están condicionando los contratos de trabajo a reducciones salariales de hasta el 20% de su retribución bruta, además de imponer también el peaje de una rebaja de la categoría profesional. Con las maniobras al margen del convenio colectivo, buscan la forma de reducir sus cotizaciones a la Seguridad Social, tanto las empresariales como las de los trabajadores, y la aceptación “voluntaria” por parte del operario del tijeretazo en su nómina mensual.

Horas extra

Al calor de los pedidos de Barreras, estos empresarios, que en su mayoría son autónomos o cuentan con una S.L.U. de reciente constitución, están ofertando abonar salarios correspondientes a nivel de profesionales inferiores. Por ejemplo, en vez de contratar como oficial de primera (1.330 euros brutos), ofrecen el nivel de tercera o de peón (1.000 euros), lo que supone en torno a 250-300 euros menos al mes. Además, para que no quede resquicio de la nómina sin tocar, estos industriales pirata minimizan el precio de las horas extra desde los 17 euros que percibe un oficial de primera o los 15,73 de uno de segunda, a 10 euros como máximo independientemente de la capacitación.

Uno de los sondeados aseguró a Economía Digital que “contactaron conmigo por teléfono y me ofrecieron una rebaja salarial; les dije que bueno, que podríamos verlo, y me ofrecían en vez de 1.330 brutos alrededor de 1.000 euros al mes; hasta ahí puedo pensármelo, porque puedo subir la cifra con horas extra, pero cuando me dijeron que me contratarían con una categoría inferior, les dije que no. La cotización baja mucho y ya no es económicamente aceptable”.

Previendo vivir los dos o tres próximos años en el entorno de Barreras, estos empresarios están tratando de “africanizar” --en palabras de un dirigente sindical de Vigo--, el sector. “Ven que muchos obreros están en paro desde hace meses, e incluso años, y que estos pueden ver esta oportunidad como la última de engancharse al mercado”, explican. Además de la docena ya localizada, las estimaciones apuntan a que podrían ser entre 15 o 20 las empresas que ofrecen estos contratos basura.

Plan de trabajo

Fruto de las quejas de los trabajadores que han sido contactados, los sindicatos han iniciado una investigación para identificar a quienes promueven estas prácticas, con el objetivo de presentar la pertinente denuncia ante Inspección de Trabajo. Estas actuaciones irregulares son tan incipientes que apenas se han detectado. En este sentido, Barreras ni siquiera ha tenido tiempo de trasladar su plan de trabajo y especificaciones de contratación a las auxiliares.

En la mayoría de los casos se trata antiguos gerentes o propietarios de empresas del sector naval que se hundieron con la inactividad de los astilleros de la ría de Vigo, a consecuencia de la crisis del tax lease. Muchas auxiliares de los grandes astilleros aceptaron en su momento quitas del 70 o el 80% de la deuda contraída con ellas para salvar así las factorías navales de la liquidación, a cambio del compromiso de ser recontratadas en el momento en que llegasen las vacas gordas.

De las 350 empresas auxiliares activas entre los años 2007 y 2011, en la actualidad han desaparecido cerca de la mitad. Sólo en los dos últimos años han sucumbido 80 firmas de menos de diez trabajadores.
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