Emisiones de la planta de Megasa en O Seixal vistas de la localidad de Paio Pires, pegada al complejo / Os Contaminados (Facebook)
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Un juzgado admite a trámite la demanda impulsada por un grupo de abogados que reclaman a Megasa 500 millones por la contaminación de su planta de O Seixal

Rubén Rodríguez

Economía Digital

Emisiones de la planta de Megasa en O Seixal vistas de la localidad de Paio Pires, pegada al complejo / Os Contaminados (Facebook)

en A Coruña, 27 de febrero de 2019 (04:55 CET)

Sube el tono en el conflicto que libra Megasa en Portugal por las insistentes denuncias de contaminación de su fábrica en O Seixal, distrito de la región de Lisboa convenientemente próximo al puerto de Setúbal. El Tribunal de Almada, en la misma región, ha admitido a trámite una demanda contra la siderúrgica de la familia Freire presentada por la asociación Terra da Morte Lenta, fundada por el despacho de abogados Santos Pereira y Asociados (SPASS).

La acción popular se presentó el pasado 7 de febrero y reclama una indemnización de 500 millones a Megasa por daños ambientales y a la salud, además de la suspensión cautelar de la actividad industrial, según explicó a la Agencia Lusa la abogada del bufete Fabiana Pereira, quien justificó la millonaria reclamación por el “elevado número de habitantes” en la zona próxima al complejo siderúrgico, “unas 100.000 personas”. El dinero pasaría a formar parte de un fondo compartido por diversas entidades, incluída la cámara municipal, para promover acciones de mejora en la calidad del aire. 

Los integrantes del despacho de abogados residen en Paio Pires, la localidad más afectada por el impacto ambiental de la siderúrgica y el lugar donde comenzó la rebelión contra los Freire por las emisiones que, en forma de polvo negro, llegan hasta las casas.

Escalada de tensión con Megasa

La acción popular se presentó en medio de una escalada de tensión respecto a Megasa, como ya relató este medio. Por un lado, debido a los elevados niveles de partículas en aire detectados por la Agencia Portuguesa do Ambiente en enero en Paio Pires y, por otro, por el requerimiento de la Inspección General de Agricultura, Medio Ambiente, Mar y Ordenación del Territorio (Igamaot) a la compañía para resolver en 60 días “incumplimientos” de su licencia ambiental, sin especificar cuáles. Ahora, un auto de la jueza Sónia Moura al que tuvo acceso la Agencia Lusa admite a trámite la demanda para su consideración en el Tribunal de Almada.

En las últimas semanas, Megasa reiteró su compromiso con “la descarbonización y la economía circular”, su esfuerzo inversor en la fábrica para dotarla con “las mejores tecnologías disponibles” y minimizar el impacto en el entorno. El director del complejo portugués, Luis Morais, explicó tras la visita de una comisión parlamentaria este febrero que no hubo “funcionamiento anormal” alguno en la planta que pudiera provocar la emisión del polvo negro y el polvo blanco que llegó hasta las casas de Paio Pires.

La demanda implica hasta al Benfica

La asociación demandante, que se constituyó para emprender la acción judicial, calcula que hay unas 50 entidades afectadas por la actividad de la siderúrgica, entre las que incluye a las Cámaras de Seixal, Almada y Barreiro (municipios), sindicatos e incluso el club de fútbol Benfica, que tiene un campo de entrenamiento próximo al complejo fabril, explicó Fabiana Pereira.

La abogada solicita que se tengan en cuenta las pruebas recopiladas, entre las que cita el material recogido en Paio Pires por la brigada ambiental de la Guardia Nacional, un estudio epidemiológico, la carta de calidad del aire y diversas opiniones médicas.

La arquitectura de Megasa en Portugal

Pereira fue más allá y asegura que la próxima acción de la asociación será una demanda similar contra la planta de Megasa en Maia, próxima a Oporto. La familia Freire produce allí acero corrugado en barra.

El complejo más importante es, sin embargo, el de O Seixal, con una fábrica especializada en alambrón pero con producción de una amplia variedad de derivados del acero. En la misma ubicación también cuenta Megasa con una fábrica de mallas y una planta de reciclaje que produce chatarra fragmentada.

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