De Rusia a Venezuela: las zonas 'calientes' de Inditex

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La gran expansión del gigante de Amancio Ortega tiene un inconveniente: su exposición a la caída de las divisas con respecto al euro

Pablo Isla en la presentación de resultados de Inditex del ejercicio 2013 en Meco | EFE

A Coruña, 17 de diciembre de 2014 (01:11 CET)

Inditex sigue siendo un barco sin fisuras. La cadena de moda de Amancio Ortega logró un beneficio de 1.687 millones de euros en los nueve primeros meses de su ejercicio fiscal. El crecimiento con respecto al año anterior no ha sido significativo, sólo un 1%, pero por encima de lo que pensaban los grandes analistas internacionales. Sus ventas se incrementaron un 7%, hasta los 12.709 millones de euros. Y, aún con todo, en el imperio gallego también hay claroscuros, zonas del globo donde la actividad de la textil torna más complicada, precisamente, por el sistema de divisas.

El ejemplo más patente tuvo lugar cuando se dieron a conocer los resultados semestrales del grupo, el pasado septiembre. Con un beneficios de 928 millones de euros, la cifra decayó un 2,4% con respecto al mismo período del año pasado. No obstante, las ventas de la compañía se habían elevado un 5,6%, hasta los 8.090 millones.

Rusia, su tercer mercado en Europa

La causa de esta caída en los beneficios tenía que ver con la depreciación de la moneda, con respecto al euro, de zonas en conflicto. Se trataba, según los analistas de Rusia, su tercer mayor mercado dentro de Europa, que atravesaba la crisis con Ucrania, y Oriente Medio, debido al ataque de Israel a Gaza. Las divisas de ambas áreas geográficas cayeron.

En este momento, más que nunca, Rusia se ha convertido en un punto caliente para Inditex. El desplome del rublo, de cerca del 40% en los últimos seis meses, afecta directamente al gigante gallego, que cuenta con 442 tiendas en ese mercado. Citigroup ya ha señalado a la multinacional con sede en Arteixo como una de las primeras 25 empresas más afectadas por la situación que atraviesa el país de Vladimir Putin. No es para menos: un 6% de las ventas de Inditex proceden de Rusia.

Revisión de divisas de Maduro

Pero no es el único punto del globo donde Inditex afronta contratiempos. Su expansación internacional la ha llevado al éxito, aunque también le ha dado quebraderos de cabeza. Bien es cierto, que en los terrenos más problemáticos suele actuar mediante fórmulas de franquicia.

Es lo que hace en Venezuela, donde los problemas del grupo derivados del contexto de revisión del sistema de administación de divisas impuesto por el gobierno de Nicolás Maduro no son pocos. Hace unos meses las imágenes de gigantescas colas en sus tiendas eran habituales. El motivo era la entrada de mercancías tras meses en mínimos. Ahora, el grupo ha decidido racionalizar su oferta antes la escasez de prendas. Cada comprador tan sólo puede adquirir cinco piezas al mes.

En Venezuela, el grupo de Amancio Oortega opera bajo régimen de franquicia. Phoenix World Trade tiene en exclusiva los derechos de la textil gallega en el país.

Caída de la rupia

También ha bajado el rendimiento de la multinacional en India, donde penetró en 2009 de la mano del grupo local Tata. Entre ambos tienen la sociedad Inditex Trent, que registró un descenso del 35% de sus beneficios el pasado ejercicio.

Según recogen diversos medios especializados en el sector, la sociedad india cerró su año fiscal en marzo con un beneficio neto de 3,8 millones de euros, frente a los 5,8 millones del año anterior. En cuanto a la facturación de la sociedad con la que distribuye Zara en el país asiático, esta rondó los 74 millones de euros, un 41% más que el ejercicio anterior. De nuevo, la depreciación de la rupia esta detrás del batacazo.
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