Cruce de querellas entre los socios del primer grupo gallego de wolframio

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Los accionistas de Incremento Grupo Inversor se acusan mutuamente de delitos societarios y de apropiación indebida

Mina de wolframio en Castilla y León

06 de febrero de 2013 (19:50 CET)

La gran esperanza de la nueva minería gallega, que iba a recuperar la explotación industrial del wolframio y que contó con millonarias subvenciones de varias administraciones, se diluye a golpe de querellas entre sus accionistas. Se trata de Incremento Grupo Inversor, una compañía que ha mantenido el silencio como consigna de su actuación, desde que comenzó a rehabilitar, primero, y luego explotar minas como la histórica de San Finx, en el municipio coruñés de Lousame. También cuenta con derechos mineros en Santa Comba, Sanxenxo y otros municipios repartidos por Galicia, sobre todo en Ourense.

El accionariado de Incremento Grupo Inversor se reparte, según la memoria de la compañía presentada en el Registro Mercantil, entre Joaquín Eulalio Ruiz Mora, que tiene un 20% de la sociedad y lidera los proyectos industriales. Le acompañan otros dos grupos de empresarios, Inversiones Camporredondo, con un 40%, e Inversiones Monteneme, con otro 40%. Estas dos compañías están representadas en la empresa, respectivamente, por José Manuel Corbal y Manuel Cortizo. Es precisamente Inversiones Monteneme la que ha impugnado en los últimos dos años todas las cuentas presentadas para su aprobación en la reciente junta general de accionistas de Incremento, celebrada en octubre del año pasado. En esa convocatoria, dicho accionista impugnó todos los acuerdos, correspondientes a la aprobación de las cuentas anuales de 2010 y el 2011. Pero el lío ha ido más allá.

Querellas y subvenciones

La sociedad minera presentó una querella contra uno de los socios, Antonio Fernández Gerpe, a mediados de 2011. Lo hizo ante el Juzgado de Instrucción de Negreira por delito societario y, alternativamente, por delito de apropiación indebida. En la contabilidad de la compañía figuran algo más de medio millón de euros como el importe reclamado a Inversiones Monteneme. En concreto, son 522.000 euros. Posteriormente, según detalla la compañía, el querellado, es decir, Fernández Gerpe, y otros presentaron a su vez una querella contra Julio Regueiro Delgado y Paula Castro París, ésta última también administradora de Monteneme, “alegando que estos eran los verdaderos responsables del fraude, produciéndose la acumulación de ambos procesos”. El procedimiento, según la compañía, se encuentra en fase de instrucción.

Inversiones Monteneme ya ganó en los tribunales la impugnación de una junta general de Incremento Grupo Inversor, la correspondiente a 2010, por lo que se han declarado nulos los acuerdos tomados, entre ellos una reducción y ampliación de capital subsiguiente que se proponía.

Ayudas sin justificar


Pero no solamente son accionariales los problemas de la compañía. Incremento tienen un frente abierto en todo lo que respecta a ayudas públicas recibidas, tanto de la Xunta como del Ministerio de Industria. De hecho, la compañía admite que ha incumplido varios requisitos para justificar inyecciones y subvenciones, que en total, durante un período de tres años, sumaron hasta 1,9 millones de euros. Las ayudas más cuantiosas son precisamente las que no ha logrado justificar, y las califica en sus cuentas de reintegrables a los organismos públicos que se las concedieron.

En concreto, en esa situación figuraban en las cuentas presentadas al Registro Mercantil un total de 645.000 euros recibidos por el Igape, dependiente de la Consellería de Economía, que se los había concedido en 2010 para un “proyecto de investigación geológico-minero” en Santa Comba.Tampoco logró justificar una subvención del Ministerio de Industria, para ese mismo proyecto, por importe de más de 497.000 euros, concedido ese mismo año de 2010. Todos esos problemas no parecieron influir en la decisión de la Consellería de Economía de reconocer nuevos derechos mineros para Incremento. De hecho, en una resolución del 13 de agosto del año pasado, la jefatura territorial de Pontevedra de dicho departamento, autorizaba y sometía a información pública un nuevo permiso de investigación en el ayuntamiento de Sanxenxo por parte de Incremento Grupo Inversor.

Problemas con el entorno

Para broche, su relación con el entorno. Incremento Grupo Inversor se enfrentó a un procedimiento seguido a instancias de la Comunidad de Montes Vecinales de Afeosa ante el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Noia, en el cual dicha comunidad reivindica la propiedad de los terrenos ocupados por la compañía y le exigían además una indemnización.

En los últimos años se han registrado hasta una docena de solicitudes para reabrir minas abandonadas de wolframio en Galicia, en lo que vino a ser un nuevo subidón febril por lo que se denominan "minerales alternativos". Es su precio, la demanda y su cotización en el mercado internacional lo que verdaderamente hace rentable la extracción. China es el primer productor mundial de wolframio y, como en Galicia, varios proyectos repartidos en los últimos años por Castilla y León y Extremadura intentan desempolvar aquellas minas y ganar dinero con ello. Galicia llegó a concentrar durante la Segunda Guerra Mundial el 70% de la producción española de wolframio en lo que Xan Carmona, de la Universidad de Santiago, califica como la mayor fiebre minera de la península ibérica en todo el siglo XX.
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