Coren contrató a 160 'falsos autónomos' para cubrir despidos, según los sindicatos

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La CIG denuncia que “trabajan entre 12 y 14 horas y cobran por pieza elaborada”

Feijóo con Gómez-Franqueira

13 de marzo de 2014 (03:10 CET)

Coren, el grupo de alimentación ourensano, acumula problemas en su centro de procesado porcino de O Porriño (Pontevedra). Los trabajadores de Frigolouro se han amotinado contra lo que consideran continuos recortes laborales y salariales que han tenido su último episodio hace pocas semanas, cuando la dirección les comunicó que alargarían su jornada laboral 25 minutos diarios. La plantilla, que ha convocado cuatro días de huelga consecutivos, dibuja un relato casi dickensiano de la deriva de la empresa, que facturó más de 56 millones en 2012.

Según CC.OO., la filial de Coren ha contratado a 160 falsos autónomos para cubrir el trabajo que quedaba pendiente debido a los recortes de personal. La CIG rebaja la cifra hasta 110 autónomos dependientes, personas que cotizan en el régimen de trabajador por cuenta propia pero se dedican en exclusiva a Frigolouro, que negocia con ellos las condiciones laborales al no estar sujetos al convenio de la empresa. Estas personas se dedican, principalmente, a la matanza y el despiece, y cobran por pieza realizada. Esto provoca que tengan que trabajar “entre 12 y 14 horas”, un horario que va “de las 6 de la mañana a las 9 de la noche”, para sobrepasar a duras penas los 1.000 euros mensuales. En este punto, coinciden los dos sindicatos.

“Triquiñuelas” legales


Estos trabajadores son contratados a través de la cooperativa catalana Servicarne que, precisamente, se dedica al trabajo asociado en el sector cárnico y cuenta con 800 trabajadores en Galicia. Los sindicatos consideran este modelo un “truco” de la empresa para tener cobertura legal ya que “solo trabajan para Frigolouro y en las condiciones que impone Coren”, sentencia Francisco Vilar, de CC.OO.

Luciano Villar, secretario comarcal da Federación de Alimentación de la CIG, explica que los autónomos dependientes se han derivado a puestos que cubrían trabajadores de plantilla, mientras que estos han sido reubicados en otras áreas. Frigolouro, junto al despiece y la matanza, también elabora conservas, platos preparados y fiambres.

Pero además, suplen la carga de trabajo que antes se cubría con la plantilla y de forma más barata para la empresa. Según lo dato de la CIG, el número de trabajadores ascendía a 487 en 2010. La cifra se redujo a 397 en 2012, mientras que en la actualidad está entre los 360 y 370 empleados.

Más jornada tras un ERE temporal


Luciano Villar pide a la empresa que los falsos autónomos pasen a ser personal contratado de Frigolouro, o bien, que se les apliquen las mismas condiciones laborales que al resto de trabajadores. Pero no es la única denuncia de los sindicatos. Amenazan con presentar una demanda por conflicto colectivo por modificación sustancial de los derechos de los trabajadores. En esta balanza pesa no sólo la media hora más que pretende alargar la empresa a su jornada. También la aplicación de un ERE temporal a la totalidad de la plantilla de un día a la semana, a lo que suman una “precarización” general de las condiciones de trabajo.

La situación sorprende en una filial que, según la CIG, ha incrementado sus ventas año tras año y en la que los gastos de personal no alcanzan el 10% de la cifra de negocio. Y sorprende también en un grupo que ha capeado con entereza la crisis, cerrando el ejercicio de 2012 con beneficio y una facturación cercana a los 1.000 millones de euros.

La situación sindical tampoco es una balsa de aceite. Hay cinco sindicatos con representación en el comité de empresa, UGT, CIG y CC.OO. y dos independientes que ostentan la mayoría. Según CIG y CC.OO. están formados por personal próximo a los puestos de dirección que han validado las decisiones de la compañía.
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