Copasa empieza a tapar agujeros en sus autovías gallegas

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Por primera vez en tres años, los viales aportan beneficios a la compañía, aunque su futuro sigue en el aire

Rubén Rodríguez

Inauguración de las autovías de O Salnés y O Barbanza y José Luis Suárez junto al conselleiro Agustín Hernández
Inauguración de las autovías de O Salnés y O Barbanza y José Luis Suárez junto al conselleiro Agustín Hernández

08 de agosto de 2014 (03:41 CET)

Son buenos tiempos para Copasa, decidida a llevar el AVE a la Meca y convencida de que su proceso de internacionalización ha servido para esquivar la crisis del ladrillo en el mercado doméstico. Si alguna mancha queda en su expediente es el incremento de la deuda a largo plazo, que casi se triplicó, y el enquistado dilema de las autovías gallegas. La compañía presidida por José Luis Suárez es concesionaria de los viales Ourense-Celanova-frontera portuguesa, O Salnés y A Costa da Morte, todas adjudicadas por el método de peaje en sombra.

Las tres vías llevan los últimos años aportando tozudamente cifras negativas a las cuentas de la constructora, pero en 2013 se rompió la dinámica. La autovía de A Costa da Morte sumó 1,4 millones de ganancias al grupo ourensano y compensó las pérdidas de O Salnés, de 605.000 euros, y de Ourense-Celanova-frontera portuguesa, de 182.000 euros. Pero este extraño giro en las cifras no cambia demasiado la delicada situación que atraviesan las autovías.

Los rescates

La de O Salnés está pendiente del auxilio de la Xunta, que valora atender la petición de la concesionaria e inyectar dinero en el vial para evitar la quiebra. Copasa controla un 40% y le acompañan en la concesión Puentes y Calzadas y Abanca.

La situación de la autovía da Costa da Morte es si cabe más delicada. En 2012 estaba en situación de quiebra técnica y al año siguiente se fraguó una tormenta a su alrededor, incluido un ultimátum de la Xunta para que a UTE que levanta el proyecto, liderada por Copasa, retome las obras, que acumularon meses paralizadas. El plazo vencía este mismo verano. La concesión de la autovía está en manos de un grupo de empresas en el que la constructora ourensana ostenta la participación mayoritaria con un 40%.

Tapando agujeros

Más que el impacto en los resultados de un grupo que factura más de 200 millones al año, el problema de los viales son las sucesivas ampliaciones de capital y los ajustes de inmovilizado acometidos para la financiación de la infraestructura. En 2012 se culminó una ampliación de capital en la autovía Ourense-Celanova a través de una emisión de acciones por valor de 22,7 millones de las que fueron suscritas y desembolsadas el 88%. El capital escriturado se situaba a finales de 2013 en 42,9 millones.

Ese mismo año, Copasa se rascó el bolsillo para completar el valor de las acciones de la compañía tanto en Ourense-Celanova como en la Autovía do Salnés. Desembolsó 1,9 millones para la primera y 205.600 euros para la segunda en una operación destinada a cubrir los pagos pendientes por las acciones adquiridas en la constitución de la sociedad (dividendos pasivos).

Pues bien, esta misma operación volvió a repetirse en A Costa da Morte este año y Copasa abonó otros 3,2 millones de euros. Las cifras son sustancialmente más elevadas que las aportaciones de los viales a las cuentas de la constructora ourensana.
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