José María Fernández de Sousa, presidente de Pharma Mar

Contraataque de Pharma Mar: se lanza a por fármacos de otras empresas

La biotecnológica, que hasta ahora había buscado socios para comercializar sus fármacos y financiar su I+D, quiere licenciar antitumorales de terceros

Pharma Mar marca un punto de inflexión. La inyección de liquidez tras el macrocontrato con Jazz Pharmaceuticals para la comercialización de Zepzelca (tratamiento para cáncer de pulmón microcítico) y la aprobación del fármaco en pacientes de segunda línea por parte de la FDA estadounidense cambia el rumbo de la compañía. Acostumbrada a buscar socios para que estos comercializasen sus fármacos por todo el mundo, la compañía presidida por José María Fernández de Sousa ya prepara el terreno para realizar el camino a la inversa y ser ella la que se lance a por tratamientos de terceros.

Así lo aseguró el máximo ejecutivo de la biotecnológica de origen gallego en la junta general de accionisas celebrada la semana pasada. Y es que el contrato con Jazz Pharmaceuticals ya ha dejado 350 millones de dólares (unos 313 millones de euros) en las arcas de Pharma Mar, a los que se sumarán otros 650 millones de dólares en función de objetivos comerciales o de si logra la aprobación definitiva, aligerando la situación financiera de la compañía, que ahora ya se ve preparada para salir al ataque y buscar el crecimiento inorgánico.

Caja para tres años de I+D

Y es que Pharma Mar contaba con una posición de caja por valor de 174,6 millones de euros al cierre del primer trimestre -es decir, sin contar el nuevo pago de 150 millones de dólares que ha recibido tras la luz verde de la FDA a Zepzelca-. Solo con su nivel de tesorería actual la firma tiene cubiertas todas sus necesidades de inversión en investigación y desarrollo (I+D) para un periodo de tres años (destinó 50,6 millones de euros a esta partida en 2019), lo que abre la puerta tanto a la posibilidad de licenciar antitumorales de otras compañías para comercializarlos en Europa o, incluso, de hacerse con una empresa del sector con sede en Estados Unidos y, de paso, heredar su posición en el Nasdaq.

Este nuevo escenario que se abre para Pharma Mar permite que la compañía pueda pasar a desempeñar una función que hasta ahora le resultaba inédita. Y es que la firma se había caracterizado por desarrollar y fabricar fármacos como el Yondelis o el Aplidin para, posteriormente, buscar socios que se encargasen de la comercialización a cambio del pago de royalties y de un pago inicial (upfront) en el momento de suscribir estos acuerdos.

Estas inyecciones de liquidez resultaban vitales para la compañía hasta el punto de que en sus cuentas anuales correspondientes a 2018 abría la puerta a suspender temporalmente otras áreas de actividad con el objetivo de liberar recursos para financiar el desarrollo del Zepsyre. Pharma Mar aseguraba teneridentificadas una serie de actividades, referidas a negocios no oncológicos que, si fuera necesario, podrían posponerse sin perjudicar la parte central del negocio, lo que le da la flexibilidad suficiente para adaptar las necesidades de inversión a los recursos disponibles de una forma ágil”, una posibilidad que ahora queda descartada tras la propia venta del buque insignia de su negocio no oncológico (Zelnova-Zeltia) como por la situación de su tesorería, que le permite blindar también el desarrollo de los tres nuevos fármacos en los que está trabajando la compañía.

Su mapa de licencias

El suscrito con Jazz Pharmaceuticals se convierte en el acuerdo de licencia de fármaco de mayor calado para Pharma Mar, que despliega una red de socios en Asia, Europa y América del Norte. Pharma Mar y Janssen pusieron punto y final a su alianza y la farmacéutica estadounidense le devolvió la licencia del Yondelis para 40 países. El socio encargado de la comercialización del hasta ahora fármaco estrella de Pharma Mar en Japón es Taiho Pharmaceutical, mientras que en Australia este papel le corresponde a STA Pharmaceuticals, que también se encarga de la comercialización del Aplidin para el tratamiento del mieloma múltiple, indicación para la que, por el contrario, no ha sido aprobada en Europa, en donde se topó con la oposición de la Agencia Europea del Medicamento (EMA), desencadenando una batalla en los tribunales que todavía está pendiente de resolverse.

Por su parte, Boryung Pharmaceutical tiene licenciado el Aplidin y el Zepzelca en Corea del Sur, mientras que la china Luye Pharma tiene los derechos de comercialización de Zepzelca en China, Hong Kong y Macao. Además de sus tres fármacos estrella, Pharma Mar también cuenta con un acuerdo de licencia para la cesión de determinadas moléculas propiedad de Pharma Mar. Fue en febrero de 2018 cuando suscribió este acuerdo con Seattle Genetics, que abonó 4 millones de euros para hacerse con estas moléculas y poder desarrollar por su cuenta diferentes anticuerpos conjugados.

Un artículo de Javier G. Casco

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