Comar y Egasa logran el 'ok' de la Xunta para sus casinos de Santiago y Vigo a seis meses de las elecciones

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El Gobierno gallego aprueba la normativa que regulará las salas adicionales de los centros de A Toxa y A Coruña, una medida demandada hace tiempo por las empresas, que ya han sondeado posibles ubicaciones

Casino Atlántico y Casino A Toxa, de lo gigantes gallegos del juego, Comar y Egasa

en A Coruña, 18 de marzo de 2016 (05:10 CET)

Última puntada a la normativa del juego que Núñez Feijóo ha ido hilvanando a lo largo de sus mandatos en la Xunta y que arrancó con la regulación de las apuestas deportivas que atrajeron a Galicia a los grandes operadores del sector y llenaron los establecimientos de hostelería de nuevas máquinas de apuestas.

A poco más de seis meses para las elecciones autonómicas, el Consello da Xunta ha dado luz verde al reglamento que permitirá a los casinos de A Toxa y Atlántico disponer de una sala anexa, un segundo espacio con prestaciones similares a las de los actuales centros, aunque dependiente del casino matriz.

Una medida esperada

Comar y Egasa llevaban tiempo esperando la confirmación de la normativa, desde hace meses en fase de tramitación, para elevar su volumen de negocio en Galicia. Para hacer rentables las nuevas instalaciones necesitan básicamente una superficie amplia –José González, presidente de Egasa, habló en su momento de 3.000 metros cuadrados-- y aparcamiento.

El reglamento limitará en parte la apuesta. Se establece que la sala adicional no puede superar el 80% de la superficie de juego del casino matriz y que deberá ubicarse en distinta ciudad, aunque en la misma provincia, en este caso, en A Coruña y Pontevedra.

La experiencia exitosa de Comar

Parece seguro que José Collazo y José González solicitarán con diligencia las nuevas licencias. Comar tiene una experiencia reciente en la tarea con la apertura de la sucursal del casino de Aranjuez en virtud de la normativa que aprobó Esperanza Aguirre para devolver las ruletas al casco urbano madrileño.

El casino Gran Vía, según fuentes del sector, fue un éxito y se convirtió en el motor de recuperación para el grupo que había sufrido, como todos, el declive de las salas de juego en España.

Todo apunta a que la sala anexa del coruñés casino Atlántico se ubicará en Santiago, donde la empresa ya se posicionó con la compra de Ermasa el año pasado, una empresa familiar con salas recreativas en el centro urbano y en el concello limítrofe de Ames. La otra ubicación posible sería Ferrol.

Vigo, plaza preferente

En el caso de Egasa, la sala anexa al casino de A Toxa –que opera en sociedad con Cirsa-- se situará con casi total seguridad en Vigo o en los alrededores de la ciudad olívica, zona que le permite aprovechar el mercado pontevedrés y también el del norte de Portugal.

El grupo, que recibirá a su nuevo centro de juego ya con la marca Luckia implantada en todos sus productos, ya ha sondeado diversos espacios en Vigo, entre ellos, la sede del Club Financiero, con el que mantuvo conversaciones.

Inversiones millonarias

Además del tiempo necesario para elegir y acondicionar las instalaciones, el plazo de la apertura dependerá también del periodo para la obtención de la licencia, por lo que tendrán que apurar mucho las empresas para conseguir abrir los nuevos salones en 2016. 

Las inversiones serán millonarias. Egasa prevé un gasto de más de 5 millones sólo para renovar y acondicionar el casino de Bilbao, que adquirió al grupo Nervión, lo que hace pensar que el lanzamiento de un nuevo espacio requerirá de un esfuerzo todavía mayor.

Un negocio que fue en declive

El nuevo reglamento supone un punto de inflexión para el negocio de Comar y Egasa en Galicia y coincide con el principio de la recuperación en el sector después de los desajustes provocados por el juego online y la crisis económica en el negocio tradicional de salones de juego, máquinas b y casinos.

El último informe de la Dirección General de Ordenación del Juego, correspondiente al ejercicio 2014, mostraba una importante caída de actividad en los casinos gallegos. Los usuarios descendieron en tres años en más de 16.000 (78.123 visitantes en 2011 frente a los 61.943 de 2014).

Destinaron 20,6 millones a las mesas y tragaperras, un descenso de 7 millones respecto a 2013 y de 20 en relación al arranque de la crisis en 2007, cuando las cantidades jugadas alcanzaron los 40 millones.
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