CLH negocia su traslado a Langosteira

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La concesión de la firma petrolera para el oleoducto y los terrenos de San Diego expira en 2018

Depósitos de hidrocarburos en la terminal coruñesa de San Diego

en A Coruña, 17 de agosto de 2016 (21:10 CET)

El 2015 ha sido el año del despegue del puerto exterior de A Coruña en Punta Langosteira. La llegada de las primeras empresas ha permitido a la Autoridad Portuaria obtener unas cifras históricas que, previsiblemente, seguirán en aumento en los próximos ejercicios con el desembarco de nuevos operadores.

Con el traslado de Repsol ya encaminado, el puerto mantiene conversaciones para fijar el traslado de otras empresas asentadas en los muelles interiores. Es el caso de CLH, cuya concesión es una de las primeras en expirar. Según la memoria anual, la Compañía Logística de Hidrocarburos, tiene hasta noviembre de 2018 para ocupar los terrenos de San Diego, donde cuenta con una terminal de suministro a buques y una red de tuberías subterráneas que lo conectan con las instalaciones de la compañía en Bens.

Las negociaciones, según indican desde la Autoridad Portuaria, tienen muy presente todas las fechas. La actividad de CLH, en la que Abanca controla un 5% del capital, está muy vinculada a la de la filial de Abengoa, Bioetanol Galicia, que tiene en el dique del Centenario Sur un cargadero terrestre de bioetanol que conecta con los depósitos de la firma petrolera de San Diego, y también descarga en los muelles interiores cereales como trigo, cebada y maíz necesarios para la elaboración del combustible.

Galería de graneles

La llegada de CLH al puerto exterior se producirá, en caso de que agote el plazo de la concesión, cuando la galería de graneles ya esté finalizada. Esta infraestructura, también conocida como poliducto y en la que el puerto invierte 19,9 millones –un 30% del presupuesto de licitación–, permitirá canalizar el combustible desde el barco a los depósitos que la compañía habilite en la dársena de Langosteira.

El plazo de ejecución de esta obra es de 15 meses y medio, con lo que los trabajos podrán estar rematados a principios de 2017. Tan sólo estarán pendientes otras infraestructuras como el oleoducto desde el puerto a la refinería (y a las instalaciones de CLH) o la conexión ferroviaria –aún con los procesos administrativos–, pero ninguna de estas ausencias impedirá que pueda operar con total normalidad.
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