Chantaje de Ence a la Xunta: paraliza sus inversiones en Galicia

stop

La pastera entra en números rojos en el primer trimestre en pleno conflicto con el sector maderero, al que responsabiliza de sus resultados junto con la reforma energética

Cristina Díaz / X.R.Moscoso

José Luis Blasco (KPMG) ; Juan Luis Arregui (presidente de Ence); Ignacio Colmenares (CEO) y Antonio Casal, director de la fábrica de Lourizán | EFE
José Luis Blasco (KPMG) ; Juan Luis Arregui (presidente de Ence); Ignacio Colmenares (CEO) y Antonio Casal, director de la fábrica de Lourizán | EFE

06 de mayo de 2014 (22:16 CET)

Al grupo pastero presidido por Juan Luis Arregui se le acumulan los problemas, y la solución planteada parece ser cargar contra todo aquel que se interpone en su camino. Ence, que ha cerrado el primer trimestre del año con pérdidas de 14 millones asegura que “la incertidumbre que pesa sobre la renovación de la concesión” de su fábrica en Pontevedra “obliga a la compañía a mantener paralizadas todas las inversiones en esta factoría”. Algo, advierte, “que pone seriamente en riesgo su futuro”.

El grupo informa, por contra, que su bajo endeudamiento le permite abordar un intenso programa de mejora de eficiencia en su fábrica de Navia (Asturias) para combatir los efectos de la reforma eléctrica del Gobierno.

Objetivo: 75 años más en Lourizán

En resumen, todo un aviso a la Xunta y al Gobierno central derivado de las pretensiones de Ence de mantenerse en el enclave de Lourizán hasta por 75 años más amparándose en la nueva Ley de Costas. El Ejecutivo gallego ha de llevar a cabo en su momento un informe medioambiental acerca de la situación de la pastera, aunque desde la consellería del ramo son conscientes de que es necesario que se tramite el decreto que desarrolla la modificación de la normativa estatal antes de elaborar un informe que será “determinante”.

Las advertencias de Ence no han sentado bien en el Ejecutivo autonómico. Fuentes de la consellería de Medio Ambiente recuerdan que la compañía “tiene que cumplir la ley como cualquiera otra empresa”. Recuerdan que, de momento, siguen sin disponer de documentación que les permita analizar el contenido de la solicitud de la firma para la renovación de su concesión. “Si la empresa tiene un proyecto para Pontevedra y para Galicia, tendrá que trasladar a la Xunta el contenido y el alcance del mismo, con compromisos concretos en lo relativo a inversiones y las previsiones de su ejecución”, añaden las mismas fuentes.

La Xunta quiere explicaciones

De momento, según explican, Ence tan sólo les ha trasladado su voluntad de continuar en la Ría de Pontevedra. “El cumplimiento de la ley es algo obligatorio para la empresa y no supone ningún valor añadido para los ciudadanos. Si quiere seguir ocupando el dominio público en una ubicación que, evidentemente, no es la adecuada, tendrá que explicar como va a compensar a los ciudadanos pontevedreses y gallegos. Y esa explicación aún no la ha dado”.

Pero, ¿qué ha cambiado para que Ence, de repente, haga esta amenaza de forma pública? En septiembre del año pasado, el consejero delegado del grupo, Ignacio de Colmenares, aseguraba que la empresa conseguiría ampliar su concesión en la ría de forma segura y que las instalaciones en la factoría gallega seguirían mejorando. “Barajamos incluso un plan de inversiones para mejorarlas”, indicó.

Situación comprometida


No obstante, fuentes cercanas a la empresa apuntan a que la situación en estos momentos es más complicada por las propias circunstancias que atraviesa la empresa, y que achacan fundamentalmente a la reforma energética del Gobierno. Ence ha cerrado el primer trimestre del año con números rojos por valor de 14 millones de euros, frente al beneficio de 13 que consiguió en el mismo período de 2013. El resultado bruto de explotación (Ebitda) se situó en 13,7 millones, lo que supone un descenso del 69%, las ventas de electricidad se redujeron un 46% en los tres primeros meses del año (unos 30 millones de euros) y las de celulosa cayeron un 13%. Según apuntan, debido a la reforma eléctrica, la producción de una tonelada de pasta es ahora 50 euros más cara que hace tan sólo unos meses.

Reproches al sector maderero


Pero los reproches de Ence no se han centrado sólo en la Xunta. Este martes también tuvo tiempo de cargar contra el sector maderero. La bajada de precios a los productores por tonelada de producto que han llevado a cabo la empresa de Arregui, además de Portucel y Celbi, ha desatado toda una guerra en el sector, que ha derivado en un plante en toda regla. El jueves se espera que empresa y madereros mantengan una reunión para tratar de desbloquear la situación pero, de momento, el gigante pastero ya ha mandado un mensaje poco alentador.

Mediante nota de prensa, Ence asegura que “los resultados se ven afectados por el incremento del precio de la madera, que experimentó un aumento cercano al 5% debido al anómalo movimiento de madera entre Galicia y Portugal para beneficio exclusivo de los intermediarios”. Este martes, el colectivo de empresarios forestales que se dedica a la compra y venta de madera de eucalipto para después proveer a las plantas pasteras prefirió guardar silencio. Primero, la reunión de este jueves.
Suscribir a boletines

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad